La autopsia
La autopsia reveló que la mujer tenía múltiples golpes en la cabeza y en la zona del tórax. El hallazgo de su cuerpo ocurrió el jueves. Estaba bajo arena en el predio de su propia vivienda.
La ausencia de Gilda databa desde el sábado. El martes, la nieta radicó la denuncia en la Policía y comenzó la investigación. Con indicios recabados en la casa de la mujer, entre estos rastros de sangre y el bastón en el domicilio, la Policía ya sabía que estaba ante un homicidio. Además, las declaraciones de la nieta no eran consistentes.
En la casa, vivían Gilda, su nieta, la pareja de esta y una tercera persona que se quedaba en el lugar. En su relato, la joven dijo que se había peleado con su abuela, que se fue de la casa el fin de semana y cuando volvió ya no estaba en el lugar.
De acuerdo al relato de vecinos, la anciana vivía con temor de estas otras personas, que eran consumidoras, y había colocado una especie de reja en el dormitorio para que estos no pasaran. Algunos vecinos habían hecho denuncias a la Policía.
Al punto exacto de la casa donde estaba enterrada Gilda, se llegó por la declaración de uno de los implicados, que se presentó ante la Policía.