El dinero será depositado en una cuenta administrada por el INISA, y los jóvenes podrán acceder al total de los fondos una vez finalizadas sus medidas judiciales. Este esquema busca combinar formación laboral con responsabilidad y proyección de futuro.
Incentivos para las empresas
El programa también prevé beneficios para el sector privado. Las compañías que contraten adolescentes a través de esta vía y luego decidan incorporarlos como trabajadores dependientes serán exoneradas de aportes jubilatorios patronales durante dos años.
El gobierno espera que este incentivo abra un camino sostenido de inclusión laboral y que contribuya a disminuir la reincidencia.
Recursos y convenios
El presupuesto asigna 10 millones de pesos a la mejora de infraestructura habitacional, servicios y proyectos de formación productiva. En paralelo, INISA firmó un acuerdo con la Unión Nacional de Trabajadores del Metal y Ramas Afines (UNTMRA) para capacitar a 500 jóvenes en oficios como metalurgia, soldadura y métodos constructivos alternativos.
Estos convenios con sindicatos, empresas y organizaciones sociales son considerados un pilar del nuevo programa.
La estrategia del INISA busca generar un impacto positivo a largo plazo, brindar a los adolescentes herramientas laborales, favorecer la construcción de proyectos de vida autónomos y fortalecer la integración social. Con el respaldo de actores públicos y privados, la institución pretende dar un paso más en la transformación de las políticas juveniles, apostando a que el acceso al trabajo sea un motor de cambio.