El jerarca subrayó el desempeño de las actividades y el vínculo alcanzado entre los participantes y el personal militar: "Destacamos la generosidad política del Ministerio de Defensa y la forma en que fuimos recibidos por los diferentes comandantes. Esta iniciativa ha funcionado muy bien porque todo el mundo ha trabajado en este sentido. Se está logrando que los gurises sostengan los cursos, las propuestas, que aprendan, que sean certificados con buenas notas y que accedan a un mundo de conocimiento que son los mismos cursos que el Ministerio de Defensa da para su personal".
Asimismo, enfatizó la dinámica cotidiana en los predios militares, donde los jóvenes "comparten salón de clases, recreo, el almuerzo con esos soldados que muchos son muy cercanos en edad con nuestros gurises". Según indicó Rivero, "una vez que rompemos esa coraza se dan diálogos muy interesantes".
Circulación social y la experiencia en espacios culturales
Más allá de la formación técnica, Rivero contó que la estrategia del Departamento de Educación de INISA apunta a la integración de los jóvenes en ámbitos públicos, culturales y deportivos. Sobre las actividades en territorio fuera de los centros, Rivero señaló que la jornada de trabajo suele implicar la articulación constante "con diferentes actores institucionales, a veces del INISA, a veces de instituciones externas".
Al abordar el acceso al arte, diferenció las actividades internas de las salidas a la comunidad. "Para nosotros la experiencia pedagógica más interesante es parar un grupo de estos gurises en la explanada del Teatro Solís, esperando para entrar a una obra junto con el resto del público, ahí donde se genera una verdadera experiencia social, educativa, de construcción de ciudadanía, o sea, ser uno más del público entrando a un teatro, a una obra que en general los termina conmoviendo", afirmó.
El director explicó que este tipo de salidas representa el primer acercamiento a estas disciplinas para la mayoría de los adolescentes: "Para muchos de esta gurisada la experiencia del teatro, la experiencia del cine, la experiencia de los conciertos, es la primera vez que acceden, ya nos impacta el edificio solamente si a eso le sumamos la obra. Entonces sí, las experiencias de cultura dentro de las cárceles son necesarias, pero nosotros apostamos a esto, a que los gurises circulen socialmente en los espacios educativos, los espacios culturales, los espacios deportivos".
Con respecto a la dinámica previa a este tipo de salidas, el educador contó que cuando van a ver una obra, teatro o una muestra, hay una instancia de preparación y otra de evaluación de la experiencia. "Hay un taller previo, se charla con los gurises de qué se va a ver, y después hay otro taller posterior donde se recogen las impresiones de los gurises, las vivencias y demás. Podríamos resumir que es una experiencia que sensibiliza a cualquiera, exponerlo al estímulo del arte".
Percepción social y mitos
En relación con el acompañamiento institucional y los prejuicios existentes en la sociedad respecto a los jóvenes en conflicto con la ley penal, Rivero señaló la participación de diversos organismos públicos y educativos como la ANEP y la Liga Universitaria.
"La llegada de estos gurises implica también derribar algunos mitos en todos los lugares donde está la gurisada. Nosotros cuando mandamos los gurises a diferentes cuestiones vamos muy tranquilos, los compañeros nuestros que acompañan estas actividades van muy tranquilos, van con termo y mate porque saben a quién están llevando, a dónde lo están llevando y saben no va a pasar nada", remarcó.
En esa línea, sostuvo que el estigma social se desarma en la práctica directa: "Hay mucho mito social que en realidad se rompe rápidamente a los quince o veinte minutos de la presencia de los gurises. Todos consumimos la prensa, todos consumimos las noticias y bueno, a veces la imagen que tenemos de esta gurisada es una de una gurisada muy compleja y en realidad no es así".
A modo de cierre sobre la población atendida, Rivero aseguró que el organismo trabaja con unos 500 gurises, entre medidas privativas y no privativas, y que "la mayoría están en condiciones de circular".
"Lo que necesitan es apoyo, alguien que los acompañe, lo que necesitan es alguien que los reciba, que los reciba bien. Ellos se sorprenden cuando los tratan bien. Te dicen 'me habló bien' o 'me acompañó a la parada', esos comentarios son comunes entre ellos".