El último en caer, el pasado 3 de setiembre en Punta Cana (República Dominicana), Soni Pepa, albanés de 40 años (casi todos están en esa rango etario), cumplió un rol clave en organizar el trasiego de más de once toneladas de cocaína, que llegaron a Amberes durante la primera semana de noviembre de 2020.
Pepa fue extraditado rápidamente a Albania, acusado —como los otros miembros— de varios delitos de narcotráfico, organización criminal estructurada, además de lavado de dinero proveniente del producto de un delito o actividad delictiva.
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Soni Pepa, detenido en República Dominicana.
Los nexos en Paraguay: exgerente deportivo de Olimpia y el clan Marset-Insfrán
La caída de estos albaneses destapó una de las estructuras criminales más poderosas de Europa dedicadas al tráfico internacional de cocaína, así como sus nexos en Sudamérica, especialmente en Bolivia y Paraguay. Según los fiscales actuantes, el clan Çopja-Cela influía directamente en el precio de la cocaína en los mercados europeos, puesto que controlaban la cadena de tráfico de principio a fin.
Los mega cargamentos de cocaína eran adquiridos directamente a los productores bolivianos por Ervis Çela, quien vivía junto con su hermano Ardian en Paraguay para supervisar el almacenamiento y la preparación de los alijos que se enviaban a Europa, donde el grupo extraía el cargamento y se encargaba de la distribución en los puertos de Europa y el blanqueo de capitales en Albania, Bolivia y Paraguay.
La cocaína se ocultaba sofisticadamente en exportaciones legales de cajas de jabón y materiales de construcción. Principalmente, la banda la camuflaba en latas de pintura de la marca FOX, usando distintivos especiales para el comprador: "Puma" u "ojos de relámpago".
Los cargamentos se transportaban desde el puerto fluvial de Villeta (Asunción) y luego por vía marítima desde puertos atlánticos hasta los grandes puertos europeos, como Amberes (Bélgica), Róterdam (Países Bajos) y Hamburgo (Alemania), y minoritariamente al de Valencia y Algeciras (España).
En el expediente de 282 páginas de la investigación de la SPAK surge el nombre del empresario paraguayo Diego Benítez, como el principal hombre de confianza de los albaneses en ese país para la organización de los envíos de cocaína a Europa, al tiempo que lavaba dinero de las ganancias ilegales en varias de sus empresas.
Benítez, exgerente deportivo del club de fútbol Olimpia —actualmente prófugo de la Justicia paraguaya en Dubái (Emiratos Árabes Unidos)—, utilizaba su empresa Tupa SA para enviar cocaína a puertos europeos oculta en latas de pintura FOX, en complicidad con Miguel Ángel Servín Palacios, alias "Miguel Celular", también vinculado a la estructura de narcotráfico liderada por Marset y Miguel Ángel “Tío Rico” Insfrán.
Se presume que el clan Marset-Insfrán facilitaba al grupo albanés la compra de cocaína boliviana a bajo precio, eran socios en envíos de grandes cargamentos y cobraban servicios por el traslado de la droga desde Bolivia a Paraguay. De hecho, el líder Çopja, se reunía con el propio Marset y su clan en la estancia "23 de abril" en San Roque González, departamento de Paraguarí (Paraguay), reveló la SPAK.
Dos grandes cargamentos y los 600 kg que “perdió” en Rotterdam
La investigación logró identificar que dos grandes cargamentos de cocaína fueron transportados por el grupo desde Sudamérica hacia Europa entre noviembre de 2020 y febrero de 2021. La SPAK reveló que la organización traficó 28 toneladas de cocaína solo en dos episodios, de las cuales fueron decomisadas 17 toneladas.
En setiembre de 2020, el clan albanés, en colaboración con un ciudadano brasileño, organizó el envío de 11,6 toneladas de cocaína, ocultas en cajas de jabón y latas de pintura marca FOX, en dos contenedores que zarparon del puerto de Villeta, y llegaron exitosamente al puerto de Amberes el 4 de noviembre de 2020.
Según surge de la acusación contra “Tío Rico” Insfrán, en el marco de la megacausa A Ultranza Py —en la Justicia paraguaya—, entre las conversaciones interceptadas de la plataforma de mensajería Sky ECC, subyace una del 5 de noviembre de 2020, en la que Marset le comunica a Insfrán lo siguiente: “Singapur coronó (término utilizado en la jerga narco para confirmar la llegada de la droga a destino) las dos vueltas que tenemos cositas con él”. Singapur es el apodo del referente del clan albanés en el negocio.
No obstante, unos días después se enterarían de que 600 kg de cocaína de esa carga fueron robados durante una escala previa que hizo el buque en el puerto de Róterdam.
El alijo fue hallado por la Policía en el cofre de un apartamento de esa ciudad y fueron detenidos dos albaneses. Además, fueron incautados € 2 millones.
Rotterdam
Cocaína hallada en un apartamento de Rotterdam.
El 9 de noviembre de 2020 Marset se comunicó nuevamente con Insfrán para preguntarle sobre una intervención quirúrgica que se había realizado su socio. También aprovecha para coordinar el movimiento de cocaína desde Bolivia hacia el Chaco paraguayo (donde operaba una parte de la organización) y desde allí bajada a otros puntos del país, donde se acopiaba la droga para luego ser exportada.
“Creo que vamos a bajar todo lo que hay arriba, posiblemente en estos días llegue más, si tenés posibilidad de ir bajando… bajemos todo”, sugería Marset. “2010, 472, 1260. Así tenemos mi bro. ¿Y vos sacaste 550 para tu negocio del campo? 3222 en total entonces”, calculaba Marset sobre la cantidad de kg de cocaína acopiados.
Posteriormente, Marset mandó a Insfrán la captura de pantalla de una conversación que mantuvo con alguien e informó: “Perdió 600 en Róterdam”.
Marset a Insfrán: “¿Conocés esas latitas?”
El otro cargamento que forma parte de la investigación de la SPAK —e involucra nuevamente a Benítez como responsable de la empresa exportadora— salió de Paraguay (también de Villeta) en diciembre de 2020 con 16,4 toneladas de cocaína camufladas en latas de pintura FOX y en jarabe para la tos. Los ladrillos estaban estampados con logotipos "ojos rojos con rayos", "Puma" y "símbolo del infinito" (este último sticker está relacionado a cargamentos encontrados en Uruguay por esos mismos años y en 2019 en el decomiso de 4,5 toneladas de cocaína en Hamburgo vinculados a Martín Mutio, quien fue el único imputado por ese caso).
Las 16,4 toneladas de cocaína fueron incautadas en Hamburgo el 12 de febrero de 2021 y representó un nuevo récord, no solo en Alemania (superando el anterior que había llegado procedente del puerto de Montevideo, según la fiscal Mónica Ferrero), sino que es el decomiso más grande de cocaína en la historia europea.
Respecto de esta mega incautación, el 24 de febrero de 2021, Marset envía a Insfrán una publicación periodística sobre la detención de un hombre de 28 años involucrado con la carga de cocaína incautada con imágenes de latas de pintura de la marca FOX. “¿Conocés esas latitas?”, pregunta el uruguayo a su lugarteniente. Luego le advierte: “Vamos a quedarnos quietitos mi bro”. “Esperemos que llegue lo de Barba (otro intermediario de las grandes organizaciones europeas) y nos vamos de nuevo con él”. “Lo demás dejamos calmo, por ahora todo muy caliente”, alertó.
“Ahí estoy hablando con la gente que llevamos las 5t mi bro, que nos pagan 25. ¿Estás de acuerdo? Si seguía entrando mercadería iba a estar en 23, 22”, indicó Marset, respecto del precio en euros del kg de cocaína que era vendida al grupo representado por “el Barba”, quien le encomendó al clan Marset-Insfrán un negocio por el envío de 360 toneladas anuales, según surge de una conversación interceptada entre Tío Rico y Rodrigo Montalva (ambos detenidos y encarcelados).
Las narco alianzas y las agencias que miran a Uruguay
En tanto, en Paraguay, si bien la operación A Ultranza Py logró detener y condenar a gran parte de la estructura vinculada a Insfrán y a algunos miembros del clan Marset, las autoridades regionales estiman que la organización del uruguayo sigue activa, a pesar de los contratiempos, manteniendo líneas de provisión con Bolivia, varias avionetas disponibles, un plantel de pilotos (uno de ellos cayó días atrás en el norte de Paraguay) y la protección territorial del expansivo grupo criminal brasileño Primer Comando de la Capital (PCC), protagonista de las principales alianzas del narcotráfico internacional —de las que se ha beneficiado el negocio de Marset y otras bandas locales— con la 'Ndrangheta italiana y otras mafias europeas como la Mocro Maffia y Kompania Bello, como se denomina a un grupo de 14 clanes albaneses entre los que estaba el Çopja-Cela.
La presencia del PCC y la ‘Ndrangheta en Uruguay está bastante documentada desde la década pasada, sobre todo a partir de investigaciones foráneas, pero no tanto la de clanes balcánicos. La primera bandera roja que tuvieron las autoridades uruguayas sobre mafias de los balcanes operando en Uruguay fue en 2009 con el Operativo Guerrero de los Balcanes (que permitió la incautación de más de 2 toneladas de cocaína y la caída del poderoso grupo del serbio Darko Saric), y los últimos grandes cargamentos hallados en Uruguay, que iban a ser enviados a Europa por el método drop off (llevados en lanchas y cargados a buques en altamar), habrían contado con la participación de albaneses y de miembros del PCC, según las últimas investigaciones conjuntas entre las principales agencias antidrogas europeas.
En ese sentido, la Policía uruguaya fue advertida en 2024 por el Ministerio del Interior de los Países Bajos para mejorar la coordinación sobre los contenedores marítimos que pasan por el puerto de Montevideo y finalizan en el puerto de Róterdam, con especial interés por parte de los neerlandeses respecto al trasiego de cargamentos que bajan sin control desde la hidrovía Paraná-Paraguay.
Información revelada en julio por Europol, como parte de un gran operativo contra miembros de la ’Ndrangheta, apunta entre varios países a Uruguay, de mantener vínculos confirmados con la mafia calabresa y con organizaciones criminales de países de los Balcanes, principalmente narcotraficantes originarios de Albania.
La redada policial contra la ‘Ndrangheta menciona que los miembros albaneses de la red se encargaban de coordinar la extracción de cargamentos de cocaína en varios puertos de España y de Países Bajos para luego derivarla al mercado italiano.
Según un informe de Europol de 2023, la ‘Ndrangheta canaliza sus ganancias ilícitas en Uruguay (entre otros países) mediante inversiones inmobiliarias, campos, restaurantes, hoteles, lavaderos de autos, supermercados, entre otras actividades, por lo que Uruguay no deja de estar en la lupa de las agencias internacionales, no solo por su papel en el acopio y envío de cocaína a Europa, cada vez con más presencia del PCC y de los clanes albaneses (quienes crecieron asociados a la mafia calabresa), sino también por su —histórico— rol en los grandes esquemas de lavado del narcotráfico.