De Grossi explicó que lo que realmente ataca a la garrapata es el baño de inmersión. "En muchos campos ya no se usa más. Se aplican ivermectinas, fipronil y otros específicos que van matándola, pero solo una vez que que la garrapata sube al ganado y lo pica", advirtió el profesional. El problema radica en que cuando el veterinario aplica ese tipo de producto y vuelve a revistar al animal en los 10 días posteriores, la garrapata que tuvo el contacto murió; pero pueden subir al animal nuevas, porque no impide esto último.
Por su parte, el doctor Rafael Carriquiry, veterinario del Instituto Plan Agropecuario (IPA), advirtió que "en la medida que no enfríe porque no hay heladas, la infestación por garrapata va aumentando".
Por otro lado, Carriquiry dijo que su percepción, al menos en el norte del país donde el parásito aprieta fuerte, "es que hay más brotes de tristeza parasitaria", enfermedades asociadas a la garrapata (babesiosis y anaplasmosis). Asimismo, explicó que en los establecimientos donde se han registrado muerte de bovinos por tristeza parasitaria "hay que establecer un plan de vacunación usando la hemo-vacuna" para evitar perder más animales.