Beatriz Manaro, directora del Centro de Quemados del Pereira Rossell y vicepresidenta de la Sociedad de Cirugía Plástica, realizó algunas recomendaciones para evitar estos accidentes en estas fechas especiales, que según dijo, siempre suelen registrar, cada año, un aumento de 10%.
“Preferentemente, cuando se calienta agua, utilizar las hornallas que están más atrás y tener mucho cuidado con los termos, evitar dejarlos en el piso o en una mesa baja, ya que los niños pueden golpearla y quemarse. Las quemaduras que parecen pequeñas, pueden ser profundas o llegar a necesitar cirugía, lo que deja secuelas en el órgano más extenso que tenemos que es la piel, las cuales normalmente no se puede borrar y quedan como un signo, como un estigma para toda nuestra vida”, alertó Manaro.
En tanto, exhortó también a tener cuidado con los enchufes y cables, ya que, si los niños los tocan, pueden llegar a tener quemaduras eléctricas.
Asimismo, en esta época de buen clima, donde las fogatas y los asados son más comunes, Manaro pidió estar atentos en caso de prender fuego; luego hay que apagarlo completamente para evitar incendios. “Este tipo de quemaduras pueden ser de tercer grado, es decir, severas, y en caso de que ocurran dentro de ambientes cerrados, pueden provocar hasta la muerte”, alertó la experta.
“Solicitamos prevención para evitar toda complicación en los niños, ya que las quemaduras dejan marcas de por vida”, expresó Manaro, y se refirió también al cuidado que hay que tener con los fuegos artificiales. “La Sociedad de Cirugía Plástica y el Centro de Quemados de Niños propone el no uso de fuegos artificiales. Si los van a usar, que sea manipulado por adultos y no por niños. No hay que olvidarse que todo fuego artificial es pólvora, y la pólvora quema”, explicó.