Este caso es de gran relevancia pública. Un senador del partido de gobierno está acusado de abusar de menores de edad. Es un tema del que hay que hablar, mucho. Es una problemática que debería tener a todas las personas en la misma vereda; sin embargo, hace unos días el presidente Luis Lacalle Pou aseguró que le cree a Penadés, es decir, que piensa que las/os denunciantes mienten. Y la fuente consultada por la diaria espera que el Frente Amplio haga un pacto (de caballeros, no menos) y vote en silencio.
Cuando habla de "pacto de caballeros" este senador apela al guiño, a la cosa de compinche, al "somos lo mismo, cuando corresponde nos hacemos la gauchada", al "ya está en el piso, no le vas a pegar". Da la idea de que se deben algo mutuamente y hay un estatus que mantener, una idea de cordialidad, de señores de traje con cara seria y excelente moral.
Que quede claro: acá no hay honor. El Parlamento no es un club de señores que arreglan las cosas por fuera de lo formal, de la ley y de su deber público. El pacto es con el pueblo, con la democracia. Para que se cumpla tiene que haber debate, información, transparencia, la seguridad de que las/os representantes no se van a estar cuidando las espaldas y van a tener siempre como brújula el interés colectivo.