Aclara que luego de un período de deterioro de aproximadamente 30 meses, los primeros dos trimestres del 2023 “muestran la continuidad del proceso de recuperación iniciado a finales de 2022. De esta manera, aunque en los últimos tres trimestres el poder de compra del salario en términos medios tuvo una variación positiva, todavía se encuentra por debajo de su nivel de 2019, por lo cual se sigue acumulando la pérdida”.
Recuerda que el gobierno estableció desde la política salarial una pérdida que se extendería entre julio de 2020 y junio de 2021 para la mayoría de las ramas de actividad del sector privado y entre enero y diciembre de 2021 para los trabajadores estatales, con el compromiso de comenzar la recuperación en enero de 2022.
Finalmente la aceleración inflacionaria ocurrida en 2022 y la ausencia de correctivos por inflación adecuados en la mayoría de los casos, hicieron que el período de pérdida de poder de compra se extendiera por la mayor parte del año 2022, sostiene.
Comienza a repuntar
Fue recién en el último tramo de 2022 que el salario real medio empezó a repuntar, principalmente por la desaceleración inflacionaria ocurrida a partir de octubre de dicho año. “En lo que va del año 2023 se consolida esta tendencia a la recuperación del nivel de salario real perdido”, subraya.
Agrega que la evolución del salario real medio en lo que resta de 2023 “dependerá críticamente de los resultados de la actual ronda de negociación colectiva del sector privado”.
“Los lineamientos del Poder Ejecutivo establecen que para la mayoría de los sectores que están actualmente negociando, el ajuste salarial de julio de 2023 sea de 2,7% por concepto de inflación proyectada, mientras que los porcentajes por recuperación aún pendiente en la mayoría de los sectores se comenzarían a aplicar en enero de 2024, de manera que el grueso de lo que falta recuperar quedaría para el próximo año”, precisa.
No obstante, “para los grupos que tienen pendiente porcentajes inferiores al 2% por recuperar, los propios lineamientos plantean que los mismos ya se apliquen a partir del primer ajuste, en julio de 2023”.
En cuanto a los públicos señala el instituto que la gran mayoría tuvo su ajuste general en enero, “por lo cual no se esperan grandes variaciones del IMS del Sector Público en lo que resta del año”.
Aclara que “dicho indicador podría tener algún aumento adicional fruto de que los gobiernos departamentales ajustan los salarios en otros momentos del calendario anual, diferente a la administración central y las empresas públicas”.
Tras analizar las proyecciones del gobierno “en lo que refiere a la evolución del poder de compra del salario” sostiene que “al cabo del quinquenio tendríamos un crecimiento de la masa salarial inferior al crecimiento del Producto Bruto Interno de la economía”. De este modo, se llega a la conclusión de que al cabo de cinco años “habrá empeorado la distribución funcional del ingreso, en contra del trabajo asalariado y a favor del capital”.