Estudios químicos en laboratorio
En paralelo, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, a través de DIGEGRA, habilitó fondos extraordinarios para acelerar estudios químicos en laboratorio y el envío de muestras al exterior. El objetivo es identificar moléculas responsables en plazos más breves y orientar eventuales acciones regulatorias.
La entomóloga y apicultora Estela Santos, quien lidera parte del relevamiento en chacras afectadas, calificó la situación como “muy grave y sin precedentes”. Según explicó, todos los episodios registrados comparten un mismo patrón: colmenas ubicadas en entornos agrícolas donde, en esta época del año, se realizan recambios de cultivos y se aplican herbicidas, insecticidas y curasemillas.
“Los síntomas coinciden con eventos de intoxicación. Más de 11.000 colmenas están afectadas y alrededor de 3.000 ya se perdieron por completo. Esto implica un impacto económico enorme y la pérdida de la producción anual de miel”, detalló la especialista.
Además del perjuicio para los productores, Santos subrayó la dimensión ambiental del episodio. “Las abejas funcionan como un monitor natural. Si ellas están muriendo, millones de otros insectos también pueden estarlo, pero no los estamos viendo”, advirtió.