Según los intercambios difundidos en redes sociales, quienes respondían afirmaban trabajar para una especie de servicio tercerizado vinculado a una “página europea”. La explicación brindada indicaba que las niñas no participarían de sesiones fotográficas presenciales, sino que los propios padres deberían tomar las fotografías y enviarlas para que posteriormente fueran modificadas digitalmente.
El pedido que encendió las alarmas
Uno de los aspectos que más inquietud generó fue la solicitud de descargar una aplicación de mensajería desarrollada en Suiza y similar a WhatsApp. A través de esa plataforma, los interesados debían enviar fotografías de las menores junto con datos básicos como edad y altura.
En los mensajes compartidos por vecinos, los interlocutores aseguraban que las imágenes serían utilizadas para promocionar prendas de vestir y que todo el proceso era virtual. Sin embargo, no se aportaban datos concretos sobre la empresa, representantes legales, contratos, clientes identificables ni mecanismos de protección de la imagen de los menores.
Especialistas en protección de la infancia y seguridad digital advierten desde hace años sobre los peligros de compartir fotografías de niños y adolescentes con personas o entidades cuya identidad no puede verificarse de manera fehaciente.
Una vez enviadas, las imágenes pueden ser almacenadas, modificadas, distribuidas o utilizadas con fines distintos a los originalmente planteados. Además, cuando el contacto se realiza mediante aplicaciones de mensajería privadas y sin intermediación de organismos reconocidos o agencias registradas, resulta más difícil determinar quiénes están detrás de las comunicaciones.
La situación resulta especialmente sensible cuando la propuesta se dirige directamente a menores de edad y se realiza en las cercanías de centros educativos, donde las familias esperan que existan mayores garantías de protección.
Recomiendan extremar precauciones
Ante situaciones de este tipo, las recomendaciones apuntan a no enviar fotografías ni información personal de menores sin verificar previamente la identidad y legitimidad de quienes realizan la propuesta. También se aconseja conservar capturas de pantalla, números telefónicos y cualquier otro elemento que pueda resultar útil en caso de una denuncia.
Mientras continúan circulando advertencias entre vecinos y familias, el episodio volvió a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar la vigilancia y la prevención frente a posibles mecanismos de captación de menores que utilizan promesas laborales o económicas para obtener imágenes y datos personales.