Los Palmares de Rocha: entre el picudo y la presión humana
En el este del país, los majestuosos Palmares de Rocha, dominados por la palmera butiá, conforman un paisaje único en el mundo, declarado Paisaje Protegido en 2019. Extendidos en más de 70 mil hectareas estos palmares no solo son un símbolo cultural, sino también un refugio vital para más de 120 especies de aves, como el cardenal amarillo, y mamíferos como el gato montés. Sin embargo, su supervivencia pende de un hilo. Aunque la reciente llegada del picudo rojo, una plaga que ataca a las palmeras, ha encendido las alarmas, el ecosistema ya enfrentaba amenazas históricas. Todos los ejemplares allí presentes están envejecidos algunos contando ya más de 200 años. La ganadería intensiva compacta los suelos y dificulta la regeneración de los butiás, mientras que los cultivos de arroz, con su demanda de agua y uso de agroquímicos, alteran los humedales circundantes. A esto se suma el avance urbanístico y turístico, que fragmenta el paisaje, y la recolección indiscriminada de frutos para la producción artesanal. Frente a este escenario, iniciativas como el control biológico del picudo y proyectos de reforestación liderados por INIA y organizaciones locales buscan dar un respiro al palmar, aunque los expertos advierten que sin políticas integrales, su futuro sigue siendo incierto.