¿Cómo siguió la estafa?
Minutos después, Carolina recibió una llamada de una mujer que aparentaba estar desesperada. La supuesta clienta le explicó que su esposo había cometido un error al hacer la transferencia y que, en lugar de enviar pesos uruguayos, había transferido dólares por equivocación. En medio de la presión y la urgencia del relato, le pidieron que devolviera el dinero.
Poco después llegó una segunda llamada, esta vez de un hombre que decía ser funcionario bancario. El falso empleado aseguró que existía un problema con la operación y amenazó con congelar la cuenta si no seguía una serie de pasos para “regularizar” la situación.
La combinación de presión, nerviosismo y apariencia de legitimidad fue clave para concretar la maniobra. En cuestión de minutos, los delincuentes lograron acceder a las cuentas bancarias de la docente y retiraron 420 dólares y 5.000 pesos uruguayos. Además, gestionaron un préstamo por $200.000 a nombre de la víctima.
Recomendaciones ante posibles estafas
El caso vuelve a encender las alarmas sobre las modalidades de fraude digital que circulan actualmente. Especialistas recomiendan no compartir datos bancarios, desconfiar de llamados inesperados y cortar inmediatamente cualquier comunicación en la que se soliciten claves, accesos o movimientos de dinero bajo presión.
Las autoridades insisten en que los bancos nunca solicitan información sensible por teléfono ni exigen realizar operaciones urgentes para evitar bloqueos de cuentas.