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"Vivir con dignidad, existir con orgullo": la Marcha por la Diversidad retoma el reclamo más básico

La Coordinadora de la Marcha por la Diversidad convocó a marchar este viernes desde la plaza Cagancha hasta la plaza Primero de Mayo. “Es necesario salir del discurso y hacer transformaciones reales", dijo a Caras y Caretas una de las voceras.

La Marcha por la Diversidad vuelve a las calles de Montevideo en un Uruguay que tiene un amplio recorrido en reconocimiento de derechos, pero que también mantiene unos cuantos asuntos pendientes. En nuestro país dos personas del mismo sexo se pueden casar, también pueden adoptar en forma conjunta, las personas trans pueden cambiarse el nombre y el sexo registral, así como también pueden acceder a cupos laborales en el Estado, a becas estudiantiles y a un régimen reparatorio si fueron perseguidas durante la dictadura.

Las leyes están, pero sabemos que, en muchos casos, la distancia entre los derechos consagrados y su ejercicio efectivo continúa siendo uno de los principales desafíos. En 2025, una consulta realizada por el Mides, con apoyo de la UNFPA, a organizaciones de la sociedad civil LGBTIQ+, identificó “rezagos” en la implementación de distintas políticas como las vinculadas a la salud sexual y reproductiva, cupos laborales, entre otras.

Una nueva marcha nos encuentra en un Montevideo que presentó en mayo su Plan por la Diversidad Afectiva, Sexual y de Género 2026-2030, con medidas vinculadas al trabajo, la salud, la vivienda y la inclusión de las personas LGBTIQ+. Pero también en un Montevideo que es parte de una región en la que se vienen registrando retrocesos y controversias en torno a las políticas destinadas a esta comunidad. Por ejemplo, en Argentina, el año pasado, el Gobierno de Milei intentó prohibir determinados tratamientos de afirmación de género para menores. Colectivos de ese país también han alertado por el aumento de los discursos de odio y las agresiones hacia integrantes de la comunidad.

Con los pies en esta realidad, la Coordinadora de la Marcha convoca a una nueva movilización en Montevideo, que este año llevará el nombre del activista y referente histórico de la comunidad LGBTIQ+ Luis Magallanes, conocido por su personaje Dulce Polly, y tendrá como consigna “Vivir con dignidad, existir con orgullo”. La invitación es a concentrar este viernes 25 de setiembre, a partir de las 18 horas, en plaza Cagancha, desde donde se marchará por Avenida Libertador hacia la plaza Primero de Mayo.

“Las calles se llenan de colores, de charlas, eventos, las actividades brotan y las fotos con arcoíris emergen. Pero nuestras vidas continúan teniendo que luchar para que la dignidad siga siendo nuestra consigna. Porque los derechos no están asegurados, porque las medidas no se toman a tiempo, y solo aparecen en discursos cuando el horror explota en nuestras caras”, expresa la Coordinadora en su convocatoria difundida en redes sociales.

Desde la Coordinadora también reconocen los logros que posibilitaron la unidad de las luchas, aunque lamentan tener que “seguir pidiendo que no nos maten”. “Es momento de hacer lo que hay que hacer para que nuestro orgullo de ser pueda existir sin miedos”.

Como cada año, “la Previa de la Marcha” inició el día jueves a las 10.00 y se extendió hasta las 20.00, con su tradicional y colorida feria, donde hubo de todo: música, artesanías, emprendimientos varios, intervenciones artísticas, testeo rápido de VIH y otras ITS, stands de vacunación de hepatitis A, B y C y HPV, talleres sobre salud integral con perspectiva de diversidad sexual. Desde las 14.00 horas se activó el line-up que estuvo a cargo de varios Dj como Gonvior, Aurum3, Skyle y Molla y tendrá a Helys, Checho y Mati Jara en la conducción. También hubo shows en vivo de Malena, Diego Zeta, Kim Angeli, Tiago Dann, Cocora Brava, KNDi.bot+Jezz, John Abatte (mentalista), Effie, Lo que late debajo (teatro) y la banda de percusión afro-bahiana Inchalá, que le dio el cierre a la jornada.

Lo mismo sucederá este viernes, con la diferencia de que el cierre estará a cargo de la cuerda de tambores Mizangas y finalizará a la hora del inicio de la marcha. También habrá música durante el recorrido y los espectáculos artísticos de Dani Umpi, Andy Falcone, Kevin Royk, Agustina Giovio. Al llegar a la plaza Primero de Mayo, los colectivos convocantes leerán la proclama.

Los colectivos que integran este año la Coordinadora de la Marcha son: Asociación de Asistentes Sociales del Uruguay, Colectivo Diverso de Las Piedras, Colectivo Ovejas Negras, Coro de Hombres Gay de Montevideo, Secretaría de Jóvenes del PIT-CNT, Servicio Paz y Justicia (Serpaj), Mujer y Salud en Uruguay (MYSU), Las Lilas y Trans Boy Uruguay, Niñez, Adolescencia y Familia.

"Sigue siendo complejo acceder a los derechos más básicos"

“La consigna de este año tiene que ver con retomar el reclamo más básico: vivir con dignidad”, explicó a Caras y Caretas Daniela Buquet, integrante del colectivo Ovejas Negras y vocera de la Coordinadora de la Marcha. La activista recordó que “la definición de los derechos humanos se basa en que las personas puedan tener una vida digna”, algo que, según dijo, “en Uruguay sigue sin suceder”.

Si bien la vocera reconoció los avances en materia de derechos alcanzados en las últimas décadas —definiendo al marco normativo uruguayo como "casi inigualable" a nivel regional y mundial—, advirtió sobre la brecha existente entre las leyes y “la materialidad de las vidas”. "Sigue siendo complejo acceder a los derechos más básicos, como una atención en salud de calidad, una educación que no te expulse, conseguir vivienda, conseguir trabajo", aseguró.

Ante esta situación, remarcó que el planteo no se agota en las demandas institucionales, sino que exige una transformación estructural. "Es un reclamo al Estado, pero también a la sociedad toda: es necesario salir del discurso y hacer transformaciones reales", afirmó.

Aunque Buquet destacó el "cambio cultural impresionante" que ha permitido “habitar un país más libre y lograr mejoras concretas en la vida cotidiana", alertó sobre la persistencia de "violencias constantes en todos los espacios". Ante este escenario, reivindicó la segunda parte de la consigna como una herramienta de acción política y visibilización comunitaria: "El existir con orgullo es nuestra bandera, nuestra resistencia y también una forma de apropiarnos del espacio, que es lo que hacemos en esta marcha: mostrar nuestra existencia y, desde ese lugar, luchar con alegría".

Sobre la decisión de que este año la marcha lleve el nombre de Luis Magallanes, quien falleció este año, Buquet explicó que desde la Coordinadora se busca sistemáticamente “poner en valor la memoria de personas importantes para la comunidad y la lucha, que ya no están".

Al mencionar los principales vacíos que existen en lo que tiene que ver con la respuesta estatal, la activista puso el foco en la brecha que separa a la capital del resto del país, advirtiendo sobre las dificultades adicionales que enfrentan quienes viven fuera de la capital debido al "centralismo que tenemos en Uruguay”, algo que, aclaró, “ocurre con todos los temas”. Y sumó: “El interior del país queda siempre marginado, haciendo que cualquier población tenga dificultades para acceder a los diferentes servicios”.

En ese sentido, señaló que el ámbito sanitario es uno de los puntos más críticos, especialmente para las personas trans que requieren intervenciones de reafirmación de género. Según explicó, las personas usuarias se ven obligadas a trasladarse a la capital para someterse a intervenciones quirúrgicas debido a la escasez de personal calificado: "Las cirugías tienen una lista de espera interminable porque hay muy pocos profesionales que tienen esos conocimientos".

La brecha territorial también se evidencia en el ámbito educativo. Buquet indicó que en las instituciones educativas de Montevideo existen "ciertas redes para contener" situaciones de discriminación, mientras que en los departamentos del interior "eso se vuelve mucho más complejo, por lo que las personas quedan mucho más excluidas". Aunque reconoció el trabajo y los logros de las organizaciones territoriales locales, afirmó que la respuesta institucional sigue resultando insuficiente.

Por otra parte, al evaluar el marco regulatorio vigente, la vocera sostuvo que la Ley Integral para Personas Trans enfrenta serios obstáculos en su ejecución práctica. "Tenemos una ley integral para personas trans que está buenísima, pero que no termina de ser aplicada", cuestionó. Ejemplificó esta falencia con el incumplimiento de los cupos laborales en el sector público y la calidad de las contrataciones, indicando que, “si bien la situación ha mejorado, siempre se hacen llamados para los cargos más precarizados".

Asimismo, se refirió a las deficiencias en materia de Educación Sexual Integral (ESI) en el sistema educativo nacional. “Aunque formalmente se contempla como un eje transversal. En las aulas siempre es un tema relegado. Y si la educación sexual no es incluida, la diversidad sexual, muchísimo menos".

Esta falta de herramientas docentes y de formación institucional, concluyó la vocera, “genera que las personas de la comunidad deban enfrentar constantemente microviolencias: que no respeten su nombre, que no respeten su identidad, insultos. Muchas veces los profesores no saben cómo intervenir porque no tienen formación, entonces prefieren dejarlo pasar", lamentó, remarcando que, ante la falta de respuesta institucional, muchas personas optan por no denunciar, lo que deriva en "la carga de tener que explicar constantemente quiénes somos".

¿Supieron cumplir?

Consultada sobre si la actual gestión del Frente Amplio respondió al reclamo de la consigna del año pasado —“Sepan cumplir”—, y cómo la evalúan en comparación con la gestión del gobierno de la coalición multicolor, Buquet diferenció valoró una mejora en el diálogo y la disposición institucional. "Hay otra mirada y un cambio discursivo, eso seguro. Ahora, efectivamente, se puede dialogar con el Estado, incluso se puede hasta coordinar con el Estado la propia movilización. Durante los años de gobierno de la coalición, la coordinación con el Mides [Ministerio de Desarrollo Social] nos fue absolutamente negada y cualquier intento de articular en el Consejo Nacional de Diversidad Sexual no funcionaba. Entonces, cuando hay diálogo siempre se celebra y se reconoce”.

Sin embargo, al evaluar la concreción de las políticas públicas, la vocera de la Coordinadora fue crítica sobre la falta de avances tangibles. "En concreto, no ha habido demasiadas transformaciones ni demasiadas propuestas para mejorar la aplicación de lo que ya existe", afirmó, cuestionando que “este Gobierno se ha concentrado en espacios de consulta a la sociedad, evaluaciones y diseño de planes a futuro” sin traducir ese proceso en mejoras reales. Salvo por el compromiso de trabajadores técnicos en áreas específicas, sostuvo que en el plano nacional "la materialidad no ha llegado".

En contraste con el Gobierno central, Buquet destacó la labor desarrollada a nivel departamental por la comuna capitalina. "La Intendencia de Montevideo viene haciendo un trabajo mucho más concreto, desde hace muchísimos años", expresó, destacando el Plan por la Diversidad Afectiva, Sexual y de Género, que se elaboró de forma conjunta con la sociedad. “[El plan] tiene una bajada mucho más interesante, con una intención clara en lo territorial. En esto de pensar en la necesidad de capacitar a quienes están en la policlínica del barrio, pensar en que las personas tienen que lograr ir a los clubes deportivos y entonces juntarse y pensar específicamente qué pasa en los vestuarios de estos espacios. Mirar lo concreto, pensar en la realidad cotidiana de las personas y no en los grandes titulares".

Finalmente, Buquet advirtió sobre el impacto del acotado marco presupuestal a nivel nacional y cómo este afecta transversalmente a las políticas de diversidad. "Si no hay presupuesto ni para extender la posibilidad de que la Universidad de la República tenga mayor presencia en el interior, menos vamos a pensar que va a haber presupuesto para capacitar a los profesionales de la universidad en diversidad sexual".

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