Aquella capa derechista en ascenso se identifica de manera global en la propuesta del PSL acerca de ver las políticas sociales como una carga para el Estado y un lastre que no les permitía avanzar en lo individual.
Por otro lado, el proceso interno del PT también hay que verlo desde la autocrítica, pues por un lado es importante reconocer que varios episodios de corrupción en su interior debilitaron su imagen y permitieron que fuera el flanco por el que su propuesta ha sido atacada con mayor fuerza. También las alianzas realizadas en nombre de la gobernabilidad fueron hechas de forma ingenua, lo que abrió el espacio para que la misma Dilma fuese traicionada.
Por otro lado, la batalla ideológica tiene de su lado las iglesias y los grandes medios de comunicación, que han canalizado electoralmente el discurso a conveniencia de los sectores más poderosos, pues realmente el PT no está dentro de los partidos con más casos de corrupción en Brasil, sin embargo el gran despliegue de medios ha hecho que la gente común asocie de manera casi exclusiva el Partido de los Trabajadores con un fenómeno tan antiguo y arraigado en ese país como la corrupción.
Todo esto junto a un manejo especializado de redes sociales logra un efecto de generación de opinión y amplificación enorme en un escenario que no es exclusivo de Brasil, pues está presente en prácticamente todo el continente; por ejemplo, la compañía encargada del manejo de redes sociales en la campaña de Trump es la misma encargada del manejo de redes para Bolsonaro; mientras hay todo un ejército virtual encargado de generar noticias falsas, compartir información tendenciosa, comentar y hacer ver como si toda la sociedad tuviera la misma visión de rechazo al PT.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que aún si se lograse dar la vuelta del resultado en primera ronda, el panorama político para la izquierda en Brasil no es fácil; salvo en el nordeste, en todo el resto del Brasil el PT perdió mucho terreno electoral y la ultraderecha se tomó las principales ciudades. Ante este panorama, Genro plantea la necesidad de generar una reforma política de manera urgente, buscando establecer alianzas con fuerzas políticas regionales que permitan desarrollar una propuesta que rompa el actual sistema político que considera “extinto y fracasado”.
Finalmente, Genro plantea que es preocupante que una gran parte del Senado quedó compuesto por personas que no tienen ninguna trayectoria política, que llegaron ahí por otras razones y valiéndose de otros discursos, lo que es un problema que, en perspectiva, va a causar muchos conflictos para la democracia brasileña.