Por tal motivo, el comunicado expresa un reclamo explicito al gobierno.»Exigimos al Estado, buscar y ejecutar una solución real urgente ante la situación socioeconómica a la que nos vemos expuestxs por la declaración de la emergencia sanitaria, estando más vulnerables que nunca».
El trabajador también manifestó que esta situación actual se suma a otras problemáticas que ya vienen padeciendo quienes transitan la calle para hacer un sueldo, como el rechazo que le causan a gran parte del público. «Nuestras ganancias no son las mismas, ya no lo eran con la implementación de la tarjeta y mucho menos ahora que no nos podemos acercar a la gente», expresó.
A los trabajadores de la vía pública se les esta complicando lograr el jornal para poder acceder a alimentos y ,en muchos casos, para pagar el techo ya que muchos viven en pensiones y pagan su alojamiento por día. Si al cabo de dos días no esta la plata, los echan. «Hay muchas personas que aún no han podido ni siquiera registrarse para acceder a las canastas de alimentos que se están otorgando porque las líneas telefónicas del Mides están saturadas y, aún accediendo a las mismas, siguen sin contemplarse otros gastos que tenemos: el alquiler, por ejemplo, lo que nos expone a quedarnos sin techo en esta coyuntura».
Por otro lado, el comunicado informa que se suspendió la movilización que tenían programada para este viernes 27 en repudio a la represión policial y agresión física que padecieron dos malabaristas y un cuida coches en el marco del desarrollo de su trabajo. Explican que tomaron esta determinación debido a la «responsabilidad social» que indica que no se deben fomentar las aglomeraciones.
Más allá de la cancelación de la movilización remarcan que su lucha continuará. «Nuestro sindicato luchó, lucha y luchará por nuestro derecho a trabajar, contra la criminalización de la pobreza y del trabajo en la vía pública; por esto nos mantenemos en alerta ante la potencialidad del agudizamiento de la represión».
Para finalizar, el trabajador contó que el sindicato estará impulsando y apoyando ollas populares en distintos puntos de Montevideo y una en la Costa de Oro, con el objetivo de mitigar las necesidades alimentarias de las personas más vulnerables.
Además, están gestionando espacios que sirvan de alojamiento provisorio para compañeros y compañeras que al no poder pagar el alquiler son desalojados.