La pandemia por Covid-19 ha tenido un gran impacto en la juventud, incluidos los jóvenes que pertenecen a los grupos minoritarios. Muchos de ellos se ven afectados por un aumento de la discriminación racial, por la interrupción de su educación, o tienen menos perspectivas de empleo y una limitada capacidad para participar en la vida pública, lo que obstaculiza su empoderamiento individual y social.
Estos días al igual que todos, deberían ser de constante reflexión acerca de cómo nos comportamos y nos relacionamos con las personas que nos rodean. Es oportuno valorar qué paradigmas afectan nuestra valoración de los otros.
Tenemos que identificar cuáles son los prejuicios que condicionan nuestro comportamiento hacia los demás —ya sea su color de piel, lugar de origen, condición social o elección sexual— y desprendernos definitivamente de ellos.
La empatía, la solidaridad, el amor y la comprensión, deberían ser la primera forma de ver a otros, para poder ser definitivamente mejores seres humanos.
Mientras siga existiendo el estigma, el prejuicio, la xenofobia y el racismo, hay que seguir trabajando y luchando para construir nuevos valores como sociedad. Ponernos en el lugar del otro sería el primer paso, tratar como quieres que te traten debería ser la regla.