EE.UU. y Colombia, de acuerdo con el ministro venezolano, financiaron la operación, equiparon y entrenaron a los mercenarios que también gozaban del apoyo del Gobierno colombiano, presidido por Iván Duque, y el narcotráfico. Sin embargo, las fuerzas de la FANB lograron frustrar la operación lanzada los días de 3 y 4 de mayo desde Colombia, tanto por tierra como por mar, añadió Padrino López.
Con las nuevas detenciones, aumenta a 91 la cifra de los arrestos por el caso, que era un eslabón más de la cadena de intentos de EE.UU. y sus aliados regionales para derrocar al Gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, muy ligado a la ideología antimperialista de la Revolución Bolivariana.
El Gobierno de Venezuela ha denunciado ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y su Consejo de Seguridad (CSNU) las “reiteradas” acciones intervencionistas de EE.UU. y Colombia. El texto destaca que la incursión naval terrorista tenía como objetivo asesinar a Maduro y a otros altos funcionarios en el marco de un plan para poner fin al sistema.