En sus primeras palabras ambos agradecieron a Uruguay (básicamente a Mujica, Tabaré y sus cancillerías) a lo largo del proceso. A uno le daba una cosquilla en el alma pensar en el silencio guardado por el actual gobierno, pluricolor en cargos, ante el Estado Plurinacional de Bolivia. A la mañana siguiente llegaron las formales felicitaciones de Lacalle (h) y Almagro. A veces un silencio prudente es más respetuoso. Si no se llamó cuando nos precisaban, el llamado protocolar y obligatorio suena hueco.
¿Por qué ese día se prohibieron las bocas de urnas y el conteo rápido ya incorporados a la tradición electoral boliviana? Por una sola razón. Disimular la patraña que legitimó el fraude hace un año. Efectivamente, se demostró que primero llegan las urnas urbanas, luego las rurales cercanas y finalmente las rurales lejanas, que se hacen desear un rato. La diferencia a favor del Movimiento al Socialismo va en aumento, también en ese orden. Ese fue el pretexto de Almagro para denunciar fraude en 2019. Ahora tendrá al gobierno que derrocó sentado en la OEA.
¿Uruguay cómo queda? Bolivia es un país estratégico para Uruguay: bisagra entre el sur del continente al que pertenece y el mundo andino del que también es parte. Durante los gobiernos del Frente, solidaridad y acuerdos. Desde que asumió Lacalle (h) (empeorado con el alejamiento de Talvi), indiferencia. Habrá que remar mucho. Además, la democratización en Bolivia no es un hecho aislado.
El próximo domingo habrá un referéndum constitucional en Chile, en el que se prevé un revolcón para el presidente Piñera, que llegará al final del mandato políticamente agotado. El plebiscito fue convocado el 15 de noviembre de 2019, tras un mes de protestas masivas en todo el país. Al partido de gobierno no le irá mejor que en las presidenciales, previstas para el 21 de noviembre. Otro aliado del gobierno de Lacalle Jr. que se va.
Para ese entonces ya habrán sido las elecciones de EEUU (3 de noviembre), donde Trump, orientador de nuestra política exterior, no solo se va, se va mal. En el debate que se realizó anoche (la revista ya en imprenta), se le cortó el micrófono para evitar los abusos y gritos fuera del tiempo establecido por disposición de la Comisión Nacional de Debates. Recordemos que dimos la espalda al candidato argentino a la presidencia del BID, por el de Trump, contra la opinión de la propia dirigencia de EEUU (todos los demócratas y parte de los republicanos). Acá se habían pronunciado en contra de este acto de cipayismo; el FA, obviamente. Pero también Sanguinetti y Talvi, canciller de la época, lo que precipitó su partida. Nuestra diplomacia queda sin padrino.
En Venezuela: “Con la ‘verdad’ (Artigas había dicho libertad) no ofendo ni temo”, se dijo para señalarla con el dedo. Ni una palabra de regímenes dictatoriales dentro y fuera de la región. Manda el imperio. El 6 de diciembre habrá elecciones parlamentarias en la que participan 107 partidos políticos y están habilitados 20.733.941 votantes. Importantes opositores han elegido el diálogo y las elecciones y no la confrontación o invasión extranjera. El enviado especial de EEUU, Elliott Abrams, fanático defensor de la dictadura uruguaya en los 70/80, dijo que no reconocerán los resultados de las elecciones. ¿Uruguay?
El domingo 7 de febrero serán las presidenciales en Ecuador. Lenín Moreno, que fuera vicepresidente del exmandatario Correa, hoy lo acusa de todo y lo proscribe. Aun así, las encuestas le indican que se acabó su tiempo. Otro aliado que se va. En Brasil faltan dos años para las presidenciales. En un año más estamos en campaña. Las expectativas empresariales y de la base electoral de Bolsonaro desaparecieron. Economía contraída, desempleo en alza (prepandemia) y la tensión con el Congreso se hizo más fuerte. Las promesas de campaña dieron paso a la incertidumbre.
En medio de todo esto, Uruguay cada vez más aislado. Literalmente somos una isla que apuesta no a los pueblos de la región, sino a los evasores ricos de Argentina. Sí. Somos diplomáticamente una isla: la Gorriti.