Monotonía
¿Cómo decir este deseo del alma?
Un deseo divino me devora,
Pretendo hablar, pero se rompe y llora
Esto que llevo dentro y no se calma.
Pretendo hablar, pero se rompe y llora
Lo que muere al nacer dentro del alma.
¿Cómo decir el mal que me devora,
El mal que me devora y no se calma?
Y así pasan los días por el alma,
Y así en su daño obsesionada, llora:
¿Cómo decir el mal que me devora,
El mal que me devora y no se calma?
Hablo conmigo
¿Por qué mi mano que acaricia estruja?
¿Por qué estoy ciega cuando puedo ver?
Pregúntale a los astros que se mueven.
Yo no lo sé.
¿Por qué las flores se me vuelven piedras?
¿Por qué en acíbar se me va la miel?
Pregúntale a los vientos que varían.
Yo no lo sé.
¿Por qué la primavera se me hiela?
¿Por qué bebiendo siempre tengo sed?
Pregúntalo a las fases de la luna.
Yo no lo sé.
¿Por qué la más humilde, la más buena,
Me hago una copa de ácidos y hiel?
Pregúntale a los días que se nublan.
Yo no lo sé.
Epitafio para mi tumba
Aquí descanso yo: dice Alfonsina
El epitafio claro al que se inclina.
Aquí descanso yo, y en este pozo,
Pues que no siento, me solazo y gozo.
Los turbios ojos muertos ya no giran,
Los labios, desgranados, no suspiran.
Duermo mi sueño eterno a pierna suelta,
Me llaman y no quiero darme vuelta.
Tengo la tierra encima y no la siento,
Llega el invierno y no me enfría el viento.
El verano mis sueños no madura,
La primavera el pulso no me apura.
El corazón no tiembla, salta o late,
Fuera estoy de la línea de combate.
¿Qué dice el ave aquélla, caminante?
Tradúceme su canto perturbante:
«Nace la luna nueva, el mar perfuma,
«Los cuerpos bellos báñanse de espuma.
«Va junto al mar un hombre que en la boca
«Lleva una abeja libadora y loca:
«Bajo la blanca tela el torso quiere
«El otro torso que palpita y muere.
«Los marineros sueñan en las proas,
«Cantan muchachas desde las canoas.
«Zarpan los buques y en sus claras cuevas
«Los hombres parte hacia tierras nuevas.
«La mujer, que en el suelo está dormida,
«Y en su epitafio ríe de la vida,
«Como es mujer grabó en su sepultura
«Una mentira aún: la de su hartura».