México presionó hasta el final
Lejos de rendirse, el equipo mexicano reaccionó impulsado por el apoyo de un Estadio Azteca repleto. Julián Quiñones descontó antes del descanso tras un error defensivo inglés y encendió la ilusión local. A partir de allí, el conjunto de Aguirre encerró a su rival y generó varias ocasiones claras, especialmente a través de Raúl Jiménez, aunque sin conseguir la igualdad.
Las estadísticas reflejaron el dominio mexicano, con un 63 % de posesión, pero también la eficacia inglesa, sustentada en el entendimiento entre Kane, Saka y Bellingham, quienes aprovecharon prácticamente cada oportunidad de peligro.
En el complemento, el encuentro ganó aún más dramatismo. Inglaterra quedó con diez jugadores tras la expulsión de Jarell Quansah, sancionada luego de la revisión del VAR. Sin embargo, apenas cuatro minutos después, una salida imprudente del arquero Carlos Rangel terminó en penal para los europeos. Harry Kane ejecutó con precisión y amplió nuevamente la ventaja.
México volvió a responder de inmediato. Esta vez fue Kane quien cometió un penal innecesario sobre Érick Gutiérrez y Raúl Jiménez no desperdició la oportunidad para establecer el 3-2.
Con un hombre más y el empuje de su público, el seleccionado mexicano presionó hasta el final en busca del empate, pero se encontró con una sólida actuación del arquero Jordan Pickford, que sostuvo la ventaja inglesa con varias intervenciones decisivas.