Desde EE.UU., el excapitán ha lanzado un mensaje conciso: «Nuestro objetivo es claro, queremos un Brasil entre las economías más libres del mundo». Lo repitió también el domingo durante una intervención en una cena organizada en su honor por el embajador brasileño, Sérgio Amaral, tras su llegada a Washington, y en la que estuvieron invitados Steve Bannon, antiguo estratega de la Casa Blanca, y el escritor brasileño Olavo de Carvalho.
«Hay un intento abierto y transparente de alinear la política externa brasileña con la estadounidense en muchos aspectos, pero también hay cierto interés por parte de Trump de reforzar los lazos con la principal economía en América Latina», explica a RT el analista Thomaz Favaro, de la consultoría estratégica Control Risks. Fuente: RT