“Durante demasiado tiempo, Europa, y especialmente Alemania, ha dependido de la protección militar de Estados Unidos. Pero el mundo ha cambiado: las señales desde Washington muestran que no podemos seguir contando con esa garantía como lo hacíamos antes. Si queremos defender nuestra libertad y nuestra paz, Europa debe asumir su propia responsabilidad, y Alemania debe liderar ese esfuerzo. Por eso estamos diciendo hoy: en defensa, haremos lo que sea necesario, y no miraremos a otros para que lo hagan por nosotros”. Esas fueron las palabras del futuro canciller alemán, Friedrich Merz, cuando anunció a principios de marzo un acuerdo político con sus socios de coalición para aumentar considerablemente el gasto público en defensa e infraestructura de Alemania.
“Yo quiero anexar Canadá y Groenlandia”, dijo Donald Trump en diferentes oportunidades luego de asumir la presidencia en 2025. Y tras eso, o en forma paralela, anuncia que Ucrania se tiene que manejar sola, aunque matiza: si me das tus minerales caros yo te podría ayudar. Con Putin intercambian flores. Pero Putin, viejo lobo de mar, sabe que Trump no es confiable.
En todo este escenario de arenas movedizas, el planeta parece deslizarse hacia una nueva configuración de roles y poderes. Aquella bipolaridad surgida de la Segunda Guerra Mundial mutó a la polaridad excluyente y única tras la caída del muro de Berlín, y ahora se exploran nuevos equilibrios en donde conviven la multipolaridad y los pujos de un nuevo orden con bloques que buscan consolidarse como los BRICS. ¿Y Europa? Bien, gracias. No sabe qué hacer.
La incertidumbre es la nueva certidumbre. EEUU se siente el mundo y así, bajo esa premisa, “el mundo” se hace más insólito y menos confiable.
La encrucijada europea
Andrés Malamud es un reconocido politólogo argentino que vive en Lisboa. Es un observador privilegiado de los avatares europeos y agudo analista de los aconteceres mundiales, con una preocupación centrada en su Argentina.
En conversación con Caras y Caretas, Malamud dice que se abre un mundo que no conocemos, que la OTAN ya no será la misma, que la “guerra civil” en Ucrania es de difícil solución y que Europa está en las puertas de una gran decisión: el aumento del gasto en armamento será a cuenta de afectación del gasto en otras áreas. ¿Cómo zafará Europa de la “tenaza” ruso-estadounidense? ¿Los europeos soportarán una oleada de gasto militar?
¿Europa para los europeos?
Parece insinuarse una nueva era en la relación entre Estados Unidos y Europa a partir de las nuevas definiciones de Trump sobre la guerra entre Ucrania y Rusia.
En dos meses EEUU pasó primero de aliado a amenaza, y después de amenaza a enemigo. Los europeos no utilizan esta palabra, pero ya tomaron la decisión de redireccionar la compra de armas para no depender de un "aliado inconfiable". Falta ver si ponen el dinero donde ponen la boca.
En una entrevista de julio de 2022 con Der Spiegel, Kissinger dijo sobre la guerra entre Ucrania y Rusia: "Se me ocurre que no puedo dar una respuesta directa porque la guerra en Ucrania es, en un nivel, una guerra por el equilibrio de poder. Pero en otro nivel tiene aspectos de una guerra civil y combina un problema internacional de tipo clásico europeo con uno totalmente global”. ¿Coincide con esta mirada?
Es difícil disentir con Kissinger, pero la guerra civil "intra-rusa" se terminó con la invasión y el bombardeo a civiles: ahora los ucranianos odian a los rusos por encima de todo, lo que consolida su identidad nacional por oposición a Moscú. En cuanto a una guerra civil "intra-europea", mientras exista la Unión Europea, Moscú será el enemigo externo, no el interno. Visto desde el Sur Global, sin embargo, el conflicto es puramente europeo.
Europa sigue apostando a incrementar la inversión en armamento y, por esa vía, apoyar a Ucrania. Se trata de un esfuerzo gigantesco que pegará en la inflación, Europa será más cara para los europeos y se afectarán recursos que pueden ir destinados a otras emergencias. ¿Cómo se entiende esto de Europa?
La dirigencia europea entendió que, si Europa quiere ser libre e independiente, tiene que armarse. Todavía no sabemos si el electorado estará dispuesto a pagar los costos de esa decisión.
¿Por qué Europa no recorre caminos de negociación para terminar la guerra entre Ucrania y Rusia?
Esa decisión le corresponde a Ucrania, que no estaría feliz de negociar bajo invasión.
Desde la época de los Románov, Rusia creció con la tecnología del resto de Europa. Ejemplo la industria naviera. Hasta se importaron costumbres, vestimenta y pautas de consumo. Luego vino la Revolución Bolchevique y el tono europeísta de Rusia se diluyó. Con Gorbachov, el líder soviético habló de Europa como la “casa común”. A partir de la era Yeltsin, la OTAN comenzó a deslizarse hacia el este. Con Putin el oso ruso se paró de manos. ¿Qué pasó con todo esto?
Nadie sabe, pero el enemigo estratégico de Putin no es la OTAN sino la Unión Europea. La disuasión nuclear limita la intensidad de los conflictos bélicos, pero la existencia de democracias prósperas en la frontera es una amenaza para la estabilidad del régimen.
¿La OTAN seguirá como la conocemos, con presencia administrativa y militar de Estados Unidos en Europa? ¿o se configura un espacio europeo de defensa con EEUU afuera?
Probablemente, ninguna de las dos: ni dejará de existir ni seguirá funcionando como la conocemos. Pero hasta que los europeos no desarrollen su propio sistema de inteligencia, vigilancia y logística, seguirán presos de la tenaza rusa-americana.
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AQUÍ SAIGÓN
Guerra sí, pero lejos de mí
Los estrechos del mar de Mármara son el Bósforo y los Dardanelos. El Bósforo conecta el mar de Mármara con el mar Negro, mientras que los Dardanelos lo conectan con el mar Egeo. El estrecho del Bósforo tiene una longitud de más de 30 kilómetros y divide la ciudad de Estambul en dos partes. Separa a Europa y Asia. Ahí, mirando a su alrededor, Napoleón dijo un día: “Este es el centro del mundo”. Algo de razón tenía (por aquellos años).
Desde ese punto, Kiev (la capital de Ucrania) queda a unos 1.600 kilómetros; Berlín a unos 2.200; Moscú a 3.200; Washington a 8.400 y Beijing a 7 mil kilómetros.
Pero el mundo de Bonaparte murió al amanecer.
Hoy Beijing es un nuevo centro de decisiones desde donde se miran con paciencia china los arrebatos del hombre del jopo y el verbo inflamado.
China le ha recordado a Estados Unidos por estos días que, durante el siglo XX y lo que va del XXI, la Casa Blanca invadió a alrededor de 30 países. China ninguna vez. Todas las guerras de EEUU fueron lejos de sus fronteras. Así es una papa desatar conflictos bélicos. Todo esto acompañado de leves sonrisas chinas: 1) Dijo Xi Jinping en el 2018: “Crear juntos un futuro más hermoso para las relaciones entre China y Rusia”. “China y EEUU deben cooperar para terminar con el conflicto Rusia-Ucrania a pesar de sus diferencias”. Diplomático chino en la agencia de noticias Xinhua, el 25 de marzo de 2022.