La paz como un "golpe estratégico" para Tel Aviv
Diferentes analistas coinciden en que un acuerdo definitivo entre Washington y Teherán implicaría una derrota geopolítica para el actual gobierno israelí, debido al alivio de sanciones que esto conllevaría para la República Islámica.
"Israel no está interesado en una solución pacífica. Su objetivo es establecer control sobre la región y eliminar cualquier perspectiva de otorgar derechos políticos a los palestinos", afirmó Yakov Rabkin, profesor emérito de Historia de la Universidad de Montreal, en declaraciones a RT.
Por su parte, Trita Parsi, vicepresidente del Instituto Quincy para la Gobernanza Responsable, ratificó que un levantamiento sustancial o total de las sanciones a Irán constituiría "una derrota estratégica devastadora para Tel Aviv".
Conflictos regionales y permanencia en el poder
De acuerdo con Murad Sadygzade, presidente del Centro de Estudios de Oriente Medio de Moscú, mantener la inestabilidad en la región responde también a una estrategia interna de supervivencia política para el primer ministro israelí. La extensión del discurso de movilización nacional le ha permitido retrasar la presión de la oposición y posponer adelantos electorales.
Sin embargo, Rabkin matiza la efectividad de esta agenda, argumentando que los objetivos militares declarados no han sido alcanzados de forma concluyente y que, por el contrario, las campañas militares han socavado drásticamente el apoyo a Israel en diversos países occidentales.
La estrategia del "lobby" en los pasillos de Washington
Los expertos descartan una confrontación directa y abierta de las autoridades israelíes contra Donald Trump, debido a la alta popularidad del mandatario estadounidense dentro de la sociedad israelí. En su lugar, se apunta a que Tel Aviv buscará torpedear el acuerdo por vías indirectas, utilizando su red de influencia en el Congreso estadounidense.
Organizaciones de presión como el AIPAC ya han comenzado a amplificar las críticas de senadores republicanos de perfil duro, como Ted Cruz y Lindsey Graham, quienes han calificado públicamente las concesiones a Irán como un "error desastroso". Según concluyen los analistas, un recrudecimiento de las acciones militares israelíes contra objetivos regionales clave, como el Líbano, podría presentarse como el mecanismo definitivo para descarrilar las mesas de diálogo.
(Con información de RT)