Hace unos días me senté en la plaza de los Treinta y Tres (más conocida como Plaza de los Bomberos) y pude observar innumerables personas que usaban la ciclovía con total seguridad; incluso, padres con hijos pequeños que iban en las propias y con sus casquitos correspondientes. La derecha la critica, y si alguien provoca una accidente por cruzarla por un sector no habilitado, la culpa es de la ciclovía; si alguien cruza con luz roja, la culpa es de la ciclovía; y si un auto tiene un desperfecto y arremete contra uno de los conos protectores, aun cuando no haya ingresado en la senda protegida, la culpa es de la ciclovía. Todo esto, por ridículo que sea, pasó. Si durante una tormenta un rayo liquida a un ciclista, los derechistas saldrán por todos los medios a exigir su clausura.
Si a la ciclovía la hubiera hecho Laura Raffo, los blancos estarían aplaudiendo a rabiar y diciendo que esto coloca a Montevideo entre las ciudades más amigables y seguras del mundo.
Escándalo blanco en Río Negro
Eso sí, del temita de las fotomultas en Río Negro, no dicen absolutamente nada. La Fiscalía ya incautó los radares y ordenó pericias de todos los elementos utilizados para lo que, a primera vista, parece un fraude, y a segunda vista, un robo.
Con menos de 55.000 habitantes, Río negro es el tercer departamento menos poblado del país; sin embargo, la intendencia dirigida por el blanco Omar Lafluf logró poner 26.000 multas en tiempo récord. El exceso fue tal que los vecinos se organizaron y presentaron la denuncia judicial correspondiente, obligando al jerarca a reconocer que hubo irregularidades, rescindir el contrato con la empresa y dejar sin efecto 11.000 multas.
Tras constatarse que los equipos (cámaras y radares) estaban siendo retirados, el fiscal dispuso su incautación, a efectos de periciar los equipos e investigar si eran material de contrabando, si funcionaban correctamente y si se facturaron miles de multas ilegalmente.
La bancada de ediles frenteamplistas exige la remoción de todos los directores que tuvieron que ver con el caso.
¿Qué hubiera sucedido si el intendente, en lugar de un blanco, hubiera sido Yamandú Orsi en Canelones, Andrés Lima en Salto o Carolina Cosse en Montevideo? Los medios hegemónicos hablarían del tema 24/7, entrevistarían a cuanta persona multada pudieran e indagarían los vínculos de la empresa con los jerarcas municipales; pero como es Omar Lafluf, con este escándalo pasará lo mismo que con los seis reclusos quemados vivos en el ex Comcar: se hablará un poquito, lo menos posible, y a los pocos días nadie recordará el tema.