En segundo lugar, la profesionalización de la policía es esencial para enfrentar la creciente amenaza del crimen organizado. No se trata simplemente de llenar los cupos actuales con más agentes, sino de garantizar que estos estén debidamente capacitados y equipados para abordar las complejidades del crimen organizado. La inversión en formación continua, especialización y actualización de habilidades debe ser una prioridad. Un cuerpo policial más profesionalizado es más capaz de adaptarse a las tácticas cambiantes del crimen organizado y de mantenerse un paso adelante en esta lucha constante. Pero además, es necesario que además de completarse la plantilla existente: dotar de mayores recursos humanos a la policía. Y sí, para hacerlo es necesario reconvertir recursos existentes, hay que hacerlo. Uruguay debe cuestionarse seriamente si no es mejor tener un cuerpo de seguridad más dotado que otras fuerzas. En este sentido, hay que crear nuevos cargos para tener más cantidad de policías desplegados en el territorio para prevenir y combatir la delincuencia.
Por último, es necesario reconocer que combatir el crimen organizado no puede ser un esfuerzo aislado. Uruguay debe buscar activamente la colaboración de la cooperación internacional para mejorar sus procesos y fortalecer su capacidad de respuesta. La prepotencia con la que se manejó el Ministro Heber y este gobierno en general durante estos años no puede ser la regla. Debemos reconocer que necesitamos aprender otras formas de combatir la delincuencia y particularmente de reforzar el aprendizaje de otros casos exitosos. La experiencia compartida y la asistencia técnica de países que han enfrentado con éxito desafíos similares pueden ser invaluables. La cooperación internacional no solo brinda recursos adicionales, sino también una perspectiva global que puede enriquecer las estrategias locales. Menos FMI y más FBI.
En este sentido, países como Chile han creado policías de investigación, que incluye expertos en inteligencia, que trabajan en especialidades y reporte directamente a fiscales y jueces. Estas fuerzas han Sido claves en temas como violencia de género, crimen organizado, DDHH, fraude, etc
Uruguay tiene la oportunidad de revertir esta tendencia preocupante y fortalecer sus capacidades en la lucha contra el crimen organizado. La adopción de tecnologías modernas, la profesionalización de la policía y la colaboración internacional son pilares fundamentales para construir un enfoque integral y efectivo.
Se hace necesario sumar a las decisiones políticas todas las miradas necesarias y accionar a partir de evidencia. Para ello convocar a una mesa de diálogo nacional con todos los partidos, la propia policía, organizaciones sociales que trabajan en el territorio, la academia, y también a la comunidad internacional. La seguridad ciudadana es un derecho fundamental, y es responsabilidad del gobierno tomar medidas decisivas para proteger a sus ciudadanos y garantizar un futuro más seguro. Hay que parar esta cuenta de homicidios que no se detiene y enlutece a todo un país. ¡Basta ya! Es hora de despertar al gigante dormido.
Andrés Lima
Precandidato a la Presidencia de la República