Pero no todos pudieron salir tan fácilmente, el establecimiento no se encontraba en condiciones, lo que era la salida de emergencia estaba obstruida con vallas, y por si fuera poco, los matafuegos del local no se encontraban en funcionamiento debido a que la certificación de bomberos estaba vencida.
Algunas personas que lograron salir del local a tiempo volvieron a entrar para ayudar o rescatar a otros. Como saldo de esta tragedia, fallecieron en el lugar 194 personas y hubo 1432 heridos.
Finalmente Se determinó que la mayoría de las muertes se produjeron a causa de inhalación de gases como el monóxido de carbono y ácido cianhídrico.
El rock argentino post-cromañón
Este acontecimiento caló profundo en la sociedad argentina, causó profundos cambios políticos y sobre todo culturales. Los familiares de las víctimas y sobrevivientes del hecho crear un colectivo para pedir justicia por las muertes y los daños sufridos.
La legislatura de la ciudad de Buenos Aires inició un juicio político contra el en entonces Jefe de Gobierno Aníbal Ibarra considerado el responsable político de lo ocurrido, quien fue destituido.
La tragedia concientizó sobre el estado de las discotecas argentinas, y hubo un replanteamiento de las actitudes en los conciertos. También marcó un antes y un después en la historia del rock Argentino, dando paso a la era “post-cromañón”, donde hubieron grandes cambios tanto culturales como musicales. Se dio fin a la escena “underground” y se pasó a un ambiente musical en el que no se tenía tanto en cuenta la “cultura del aguante”.
A todos estos cambios surgidos a raiz del hecho, Se les conoce como “efecto cromañón”. Hubo un cierre masivo de discotecas y espacios culturales que posterior al incendio no cumplían con las normas de seguridad.
Las tendencias de géneros musicales, espacios para conciertos, organización e infraestructura reflejaron estos cambios surgidos.