Con tres décadas de carrera, No Te Va Gustar evita la nostalgia como refugio. “No queremos ser una banda tributo a nosotros mismos, sino mirar para adelante”, afirmó Brancciari. Esa búsqueda se traduce en un sonido más crudo y directo, con canciones pensadas para el vivo y con un fuerte anclaje en el rock como actitud. “Donde esté la juventud, la rebeldía y la creatividad estará el rock”, sintetizó.
Embed - No Te Va Gustar se prepara para el show en Ferro
Compromiso con la memoria
Pero el eje de la entrevista también se desplaza hacia un aspecto que ha marcado la historia del grupo, su compromiso con la memoria y los derechos humanos. Brancciari recordó su acercamiento desde joven a la lucha de Madres de Plaza de Mayo y Abuelas de Plaza de Mayo, tanto en Argentina como en Uruguay. “Fueron momentos duros y de sufrimiento que hacen que aún hoy se siga buscando la verdad y la justicia”, expresó.
Ese compromiso se ha sostenido en el tiempo y se ha manifestado en acciones concretas. Desde su visita a la ex ESMA hasta gestos personales como un tatuaje en homenaje al pañuelo blanco, el músico reafirma una postura clara frente a la memoria histórica. “Fue emotivo y muy estremecedor, pero me llena de orgullo participar y apoyar estas causas”, dijo.
En ese cruce entre música y conciencia social, No Te Va Gustar construye una identidad que trasciende lo artístico. La banda no solo busca interpretar el presente, sino también acompañar a quienes lo atraviesan en condiciones adversas. “Queremos acompañar con nuestra música la vida de muchos que no tienen suerte y le buscan la vuelta al día a día”, afirmó Brancciari.
Desde Uruguay, con fuerte presencia en Argentina y proyección internacional, el grupo reafirma así un doble compromiso: con la renovación musical y con una memoria activa. En tiempos de incertidumbre, su propuesta insiste en una idea central, porque incluso en el caos, hay algo que vale la pena sostener.