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Entrevista a Charlie Cromo: "La música también puede ayudarnos a reconocer lo que sentimos"

Charlie Cromo habla sobre su nuevo EP, el valor de las emociones incómodas, la belleza de los boleros y la necesidad de recuperar la sensibilidad

A sus 23 años, la compositora, multiinstrumentista y cantante uruguaya, Charlie Cromo, presenta " Medias negras", un EP que no busca respuestas definitivas sino acompañar preguntas que casi todos llevamos adentro.

Después de "Cráneo" (2021) y "Microondas" (2024), la nueva obra profundiza un universo donde el jazz, el blues psicodélico, el rock y el imaginario de Twin Peaks conviven con una sensibilidad que dialoga con los viejos boleros y con el misterio de aquello que nunca termina de decirse.

En conversación con Caras y Caretas, Charlie habla del pudor frente a las emociones, de los prejuicios hacia ciertos géneros musicales, de la necesidad de humanizarnos en una época cada vez más acelerada y de cómo la música puede convertirse en un espacio de libertad.

"No es drama, es belleza"

Aunque en la presentación del EP se menciona la influencia de bandas como Morphine y una estética cercana al universo de David Lynch, durante la charla aparece otra raíz inesperada: los boleros.

Charlie sonríe cuando escucha que en sus nuevas canciones también asoman ciertos colores tangueros.

"Me gusta que lo digas porque no lo tenía tan presente", reconoce. "Creo que esos colores aparecen porque estuve muy obsesionada con los boleros. Me fascinaba esa forma tan cruda de decir sentimientos que hoy muchas veces nos daría vergüenza expresar."

Lejos de considerarlos un género menor, encuentra allí una honestidad difícil de hallar en la actualidad.

"Los boleros hablan de emociones que todos vivimos. Hay letras que hoy parecerían exageradas, pero en realidad hablan de cosas profundamente humanas: los celos, el duelo, el amor no correspondido. Todos sentimos eso alguna vez"

Para Charlie, existe un prejuicio cultural que terminó relegando ese repertorio a una nostalgia casi caricaturesca.

"Muchas personas lo asocian con las abuelas, con las novelas antiguas. Pero cuando uno escucha esas canciones descubre una sensibilidad impresionante. Musicalmente son increíbles y emocionalmente siguen diciendo cosas muy verdaderas."

Mientras la conversación avanza, la artista vuelve una y otra vez sobre una idea: aceptar aquello que sentimos.

Foto_ Yo Magnolia

"Creo que existir ya es bastante difícil", dice entre risas suaves. "Nadie sabe muy bien qué hace acá. Entonces está bueno acompañarnos un poco."

Más que escribir desde certezas, siente que sus canciones intentan iluminar aquello que permanece confuso.

"No busco dar respuestas. Busco entender. A veces descubrir lo que nos pasa ya es un montón. Aunque no podamos resolverlo enseguida."

En ese sentido, "Medias negras" funciona como una exploración de los fantasmas personales, de los secretos guardados y de esas emociones que permanecen suspendidas como vapor dentro del cuerpo.

La propia descripción del EP habla de "las tinieblas de lo que no nos decimos", de un volcán inactivo donde permanecen escondidos los amores no correspondidos, las pérdidas y aquello que continúa habitándonos silenciosamente.

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Charlie observa con preocupación una época donde todo parece ocurrir demasiado rápido y donde las personas parecen cada vez más desconectadas entre sí.

"Vivimos muy estimulados. Todo es inmediato, superficial. Creo que justamente por eso necesitamos volver a conectar con cosas que nos recuerden que somos personas."

La música aparece entonces como una posibilidad de encuentro.

"Capaz alguien escucha una canción mía y descubre algo que le estaba pasando y no había podido nombrar. Cuando uno logra ponerle palabras a algo, aunque no pueda solucionarlo, ya empieza a entenderse un poco más."

"No conozco a la mayoría de quienes escuchan mis canciones. Pero quizás alguien siente 'esto también me pasa a mí'. Y eso ya genera una compañía."

El arte necesita personas

Otro de los temas que atraviesa la conversación es el creciente reemplazo del trabajo creativo por herramientas automatizadas.

Charlie no esconde su preocupación.

"Me cuesta mucho ver afiches, campañas o imágenes hechas con inteligencia artificial cuando podrían haber convocado a un diseñador, a un estudiante, a alguien que está empezando."

No plantea una discusión tecnológica sino profundamente humana.

"Hay muchísimo talento alrededor nuestro. Darle una oportunidad a otra persona también es construir comunidad."

Para ella, la sensibilidad no puede tercerizarse.

"Lo hecho automáticamente podrá ser rápido, pero muchas veces no tiene alma."

Un sonido que sigue mutando

Desde que comenzó a estudiar música en el Conservatorio Sur, Charlie fue construyendo un recorrido tan amplio como inquieto.

Compone desde los quince años y toca guitarra, piano, bajo y voz. Además de su proyecto solista, integró distintas formaciones junto a Juan Wauters, Paul Higgs y Lucía Schellemberg, además de componer música para la obra de danza contemporánea Identikit, de Andrea Arobba.

Junto a la bajista Eugenia Leal y la baterista Aitana Nassutti, formó una banda estable que terminó siendo fundamental para darle identidad sonora a este nuevo trabajo.

Ellas, junto al piano de Lía Almada, acompañan una producción compartida entre Charlie y Paul Higgs, quien además estuvo a cargo de la mezcla y masterización.

La grabación fue realizada por Juan Branaa, mientras que el piano fue registrado en el estudio de Lucía Schellemberg.

Entre todos construyen un disco que se mueve con naturalidad entre el jazz, el blues psicodélico, el rock alternativo y una melancolía casi cinematográfica.

Entonces, con este súper equipo creativo, trato de ahondar más sobre su universo.

¿Sentís que todavía estamos preparados para escuchar algo genuino y honesto?

Charlie : "Creo que, por lo menos, tenemos que darle una oportunidad. Siento que cada vez más personas lo están buscando. En los últimos toques a los que fui escuché mucho eso de valorar el hecho de estar juntos, de mirarnos a la cara, de dejar un rato el celular, leer un libro, escuchar un disco entero, apoyar a los artistas de acá".

¿Qué se pierde cuando la música queda reducida a playlists?

Charlie: "Se pierde muchísimo. No tengo nada contra una playlist en sí, antes existían los mixtapes y eran hermosos. Pero hoy las playlists ,muchas veces, terminan decidiendo qué existe y qué no. Mientras tanto, quedan afuera artistas increíbles. Por eso siempre digo: escuchen discos. Dense el tiempo de entrar en el universo que un artista quiso construir".

En varios momentos hablás de la importancia de volver a conectar con las emociones. Incluso mencionás al bolero.

Charlie: "Totalmente. El bolero, como el tango, el blues o el jazz, siempre habló de emociones muy profundas. Era una forma de hacer catarsis. Muchas personas no podían expresar lo que sentían en su vida cotidiana y encontraban en esas canciones un espacio para hacerlo. Creo que ese valor terapéutico de la música muchas veces no se reconoce lo suficiente".

Portada de EP Medias Negras - Charlie Cromo - Yo Magnolia

¿Sentís que las redes convierten la vulnerabilidad de algunas personas en entretenimiento?

"Sí, y eso me preocupa muchísimo. Nos reímos de personas que claramente atraviesan situaciones muy difíciles, económicas o de salud mental, como si fueran un espectáculo. Hay un límite ético que no deberíamos cruzar. Podemos reírnos de un buen guion, de una buena comedia, pero no de alguien que está en una situación de vulnerabilidad. Ahí dejamos de ver a la otra persona como un ser humano".

Después de todas estas reflexiones, ¿Qué lugar ocupa la música?

Charlie: "Para mí sigue siendo uno de los pocos espacios donde todavía podemos encontrarnos de verdad. La música nos permite detenernos, sentir, pensar y compartir algo genuino. Y hoy, en medio de tanto ruido, quizás eso sea uno de los actos más revolucionarios que existen".

Sin embargo, también confesás que vos misma sentís miedo antes de presentar tus propios espectáculos.

Charlie: "Claro que sí. Yo también caigo en esa lógica de medir el éxito por la cantidad de gente. Antes de anunciar un recital pensé incluso en cancelarlo porque había otros eventos el mismo día y sentía que nadie iba a ir. Después mi banda y mis amigos me hicieron entender que es mejor que vayan veinte personas que realmente quieran escucharte".

¿Con qué idea te gustaría que se quedara quien hace música hoy?

Charlie: "Con que el éxito no debería medirse solamente por números. Hay que seguir creciendo en honestidad. Prefiero construir algo verdadero, aunque sea más pequeño, antes que alimentar una ilusión basada en nada. Al final del día, lo único que realmente importa es que las personas que están ahí hayan elegido estar ahí de verdad".

"Cuando el acceso al arte depende del bolsillo, perdemos todos"

Entre el precio de una entrada, los horarios imposibles y el costo de vivir, Charlie reflexiona sobre una preocupación que atraviesa a buena parte de la escena cultural uruguaya: quiénes pueden acceder al arte y quiénes quedan inevitablemente afuera.

¿Sentís que el acceso a la cultura sigue siendo desigual?

Charlie: "Sí. Y eso me preocupa muchísimo. Porque al final termina yendo quien puede pagarlo, no necesariamente quien más desea estar ahí. Hay una segmentación del acceso a la cultura que me parece tristísima. ¿Queremos realmente una sociedad donde solamente la gente con mayor poder adquisitivo pueda acceder a determinadas propuestas? A mí esa idea me parece horrible".

También influye cuándo se programan los espectáculos.

Charlie: "Muchísimo. Está buenísimo que pasen cosas todos los días, pero si querés que vaya más gente tenés que pensar en la realidad de las personas. Un martes o un miércoles a las ocho de la noche es dificilísimo para alguien que trabaja todo el día, tiene hijos o viene con el cansancio de la semana. Los viernes o los sábados, alrededor de las nueve, son horarios mucho más amigables. Antes de eso la mayoría está cumpliendo responsabilidades".

¿Seguís siendo optimista?

Charlie: "Quiero creer que sí. La lucha vale la pena. Si entre todos logramos que más personas puedan acceder al arte, pensar distinto y emocionarse con algo nuevo, entonces ya estamos haciendo un mundo un poquito mejor".

Al finalizar la charla queda la sensación de que "Medias negras" no pretende impresionar por su complejidad sonora —aunque la tiene— sino por algo mucho más difícil: permitir que quienes escuchan se reconozcan.

Charlie no parece interesada en las respuestas rápidas ni en las emociones simplificadas. Sus canciones te hacen detenerte, escuchar.

Su música propone quedarse un rato más dentro de aquello que duele, observarlo con paciencia y descubrir que incluso las sombras pueden convertirse en un lugar compartido.

Quizás ahí reside el verdadero corazón de este EP: recordar que sentir profundamente no es una debilidad, sino una de las formas más honestas de seguir siendo humanos.

Ficha técnica de "Medias negras"

Composición: Charlie Cromo

Producción: Paul Higgs y Charlie Cromo

Voz, guitarra y sintetizadores: Charlie Cromo

Bajo: Eugenia Leal

Batería: Aitana Nassutti

Piano: Lía Almada

Mezcla y masterización: Paul Higgs

Grabación: Juan Branaa

Grabación del piano: Estudio de Lucía Schellemberg.

Sello: Little Butterfly Records.

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