ver más

Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de {}. Si ya formas parte de la comunidad, .

{# Opciones de Suscripción #} {# DESCOMENTAR AL IMPLEMENTAR: #} {# {% for n, m in this.getPaywallPlans('thinkindot', 'plans') %} {% if (m.tab == "all" or m.tab == "mensual") %} #}

{{m.shortDescription}}

{{m.title}} {{m.price}} mensual
{# {% endif %} {% endfor %} #} {# estos links no sé como se llenarian #}

Gaspar Benegas y el susurro eterno de Los Redondos

Este sábado, Gaspar Benegas, el músico que ha tejido buena parte del rock argentino contemporáneo, vuelve a Montevideo

Este sábado, las sombras se alargarán hasta encontrar un filo de luz entre acordes: Gaspar Benegas, el músico nacido en El Bolsón que ha tejido buena parte del rock argentino contemporáneo, vuelve a Montevideo para ofrecernos un recital en formato acústico que promete ser más que sonido, será un viaje poético en cada nota.

Embed

Benegas, cuya historia musical nace con la invitación de Pappo a tocar la guitarra a los doce años, ha sido guitarrista y productor en proyectos decisivos del rock —desde Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, la banda que acompaña al Indio Solari, hasta su propio trío La Mono y su participación en Las Manos de Filippi.

Acústico no es sinónimo de silencioso

En el mundo de Benegas, el formato acústico es un puente: acerca la música al corazón del oyente sin muros, desnuda las melodías hasta revelar su espíritu original. Las cuerdas, liberadas de la electricidad, laten con la misma fuerza que en los himnos de rock que marcaron generaciones.

En Sala Rincón, la velada será el eco de toda una vida vinculada al pulso íntimo de la guitarra y a la memoria colectiva del rock. Allí, entre paredes que acogen historiales de canciones y voces, Benegas repasará temas que han sido himnos, recuerdos, rituales; piezas que han acompañado al público desde clubes, estadios y momentos compartidos en el silencio del asombro.

Es un concierto en el que la guitarra canta, y también habla; donde cada nota parece decirnos algo más allá de la melodía, invitándonos a recordar que la música es un territorio donde los afectos —y la nostalgia— encuentran su casa.

Las últimas entradas aún están disponibles y la invitación está hecha para quienes quieran ser parte de este instante en que la música deja de ser solo sonido para transformarse en memoria viva, en poema compartido bajo la luz de una noche de verano.

Entradas en este link.

Temas

Más Leídas

Seguí Leyendo