Los contrastes dramáticos luego confluyen en una llamada de Anya, en la que le cuenta una versión del sangriento episodio mientras llega al destacamento policial. La fiesta en Berlín se fue al tacho. Todo apunta a un lugar común: la chica golpeada y violada por el chico rico que se siente impune bajo la protección de su poderosa familia; los primeros indicios que la señalan como culpable de asesinato; la policía "diligente" que la retiene; la madre que viaja a París para demostrar la inocencia de su hija; y, poco después, con algunos cambios en el relato de Anya, aparece la figura del dealer como el otro sospechoso, que, para ser fieles a los clisés, es inmigrante, de piel oscura e indocumentado.
Sin embargo, nada es como pinta el clisé. Y no vale adelantar más nada, salvo un detalle no menor: la habilidosa forma de enhebrar la trama para exponer, sin pretensiones de "gran obra artística" pero con oficio para lidiar con los estereotipos de las narrativas de suspenso, las fracturas de la vistosa superficie de la burguesía a la europea, bajo la que pulsa un nudo de conflictos afectivos, sociales, morales, que suelen llevarse puesto todo, o prácticamente todo. Vale la pena esperar al último capítulo -son cuatro, nada más- para confirmar que las abultadas cuentas bancarias, las investigaciones policiales y los fallos judiciales no siempre resuelven los casos.
Esta miniserie tiene como director a Frédéric Garson, el guión fue escrito por Thomas Boullé y Carol Noble, y el elenco está integrado por Julie Gayet, Tomer Sisley, Eden Ducourant, Andreas Pietschmann, Cyril Guei, Sylvain Dieuaide, Maxim Driesen, Emilia Nöth, Halima Ilter, Hatik, Inès Spiridonov, Frédérique Tirmont, Clotilde Mollet.
Una Madre Perfecta | Netflix | Tráiler Oficial Subtitulado