La recuperación de una tradición
La obra Cantata, explicó el maestro Bigonzetti, surgió hace 21 años como una forma de recuperar una tradición de la cultura musical y coreográfica del sur de Italia, "que se está perdiendo de a poco".
"Tenemos a los grandes músicos, Puccini, Verdi, Rossini, pero la cultura musical popular también es muy importante en cuanto a su conservación", dijo Bigonzetti en una entrevista publicada en el sitio Complejo Teatral de Buenos Aires.
"Desde el punto de vista coreográfico, hice una transposición", agregó. "No trasladé directamente la danza folklórica, la he elaborado, la he filtrado; hubo un proceso de sedimentación de experiencias coreográficas mías llevadas a un ámbito popular. No es danza folklórica, es danza humana, ligada a su vez a la humanidad de la música".
El planteo artístico conecta con la danza contemporánea, pero está ligado "a la tradición, con una raíz antigua. Y el resultado de la operación creo que es fructífero; no es un ballet clásico ni un ballet moderno; es tantas cosas a la vez: es danza, teatro, Commedia dell’Arte, tradición".
En escena, lo religioso y lo profano, lo popular y lo sagrado conviven intensamente. "Hay sacralidad en Cantata, no explícita, hay rito, que es fundamental en la cultura popular del sur de Italia, ligada a la Iglesia Católica pero que luego con la danza y la música se convierte en otra cosa, más del orden de lo profano (...) La cultura popular es religiosa y profana a la vez; así los exorcismos como el de la tarantolata –un ritual ligado a la picadura de la tarántula, en el que se baila para exorcizar y sacar el veneno, del cual proviene la tarantella. La pizzica (“picadura”), un tipo de tarantella muy divertida y festiva, es uno de los géneros musicales que se cantan y se bailan en Cantata–. Y el juego entre esos dos aspectos existe también en la cultura maya, azteca, vikinga".
Una larga historia con la danza
Nacido en Roma, Bigonzetti inició su trayectoria artística en el Teatro de la Ópera de su ciudad, donde estudió y trabajó desde 1072 hasta 1983. Al año siguiente se incorporó a Aterballetto, compañía en la cual trabajó como bailarín durante diez años, hasta que tomó la decisión de dejarla para centrarse totalmente en la coreografía. Su primera creación, Sei in Movimento, se estrenó en 1990.
En 1997 se le encomendó la Dirección Artística de Aterballetto, que condujo hasta 2007. Luego trabajó como coreógrafo autónomo y durante 2016 asumió la dirección del cuerpo de baile del Teatro alla Scala. Sus obras han sido representadas por las compañías de danza más importantes del mundo.
Ballet Contemporáneo de San Martín
Con cuarenta y cinco años de existencia ininterrumpida (1977 a la actualidad) el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín está considerado como la compañía de danza más importante de la Argentina. Actualmente dirigido por Andrea Chinetti y co-dirigido por Diego Poblete, en distintos períodos lo condujeron Ana María Stekelman, Oscar Araiz, Mauricio Wainrot, Norma Binaghi, Lisu Brodsky, Alejandro Cervera y Miguel Ángel Elías (como codirector).