Ya a inicios del siglo XX Sánchez volvió a Montevideo y colaboró con La Razón y El Nacional. Vivió y trabajó también en Rosario para La República.
Florencio Sánchez es considerado fundador de la llamada dramaturgia rioplatense y algunas de sus obras son clásicas en esta región, como Barranca abajo y M'hijo el dotor. Consiguió llevar a escena una veintena de piezas en un período de apenas seis años, desde 1903 hasta 1909, cuando estrenó Un buen negocio.
De acuerdo con Elena Tamaro y Tomás Fernández: "La incipiente tradición escénica local y las corrientes teatrales europeas le proporcionaron los fundamentos de su fuerte realismo escénico, congruente con su postura ideológica y su temperamento. Todas sus piezas constituyen cuadros costumbristas llenos de colorido, reveladores de la penetrante capacidad de observación del autor. Se propuso trasladar a la escena un panorama de la realidad rioplatenese en el que se visualizara la problemática social y sus derivaciones éticas".
Por su parte, Alejandro Jasinski lo describe como "un genial escritor de obras de teatro, periodista, nacionalista antiliberal, luego liberal anticlerical y, posteriormente, militante anarquista, que dejó una huella apreciable en la historia de la literatura latinoamericana".