Llama, además, a garantizar la paz y la seguridad internacional y el respeto al derecho de los pueblos a la libre determinación, la integridad territorial, la solución pacífica de controversias, la no injerencia en los asuntos internos y la soberanía de los Estados.
A su vez, reafirma la plena vigencia de los postulados de la «Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz», firmada por los Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en su II Cumbre celebrada en La Habana, en enero de 2014.
También resalta la necesidad de continuar fortaleciendo la CELAC como mecanismo de concertación política, cooperación y diálogo regional basado en el principio de unidad en la diversidad.
El documento aboga por el derecho de los Estados a construir su propio sistema político, económico, social y cultural, libre de medidas coercitivas unilaterales, amenazas, agresiones, en un ambiente de paz, estabilidad, justicia, democracia y respeto de los derechos humanos.
Por su parte, el texto resalta la urgencia de avanzar, hacia el establecimiento de un mecanismo más completo que permita el alivio de la deuda de los países en desarrollo, la condonación o refinanciamiento de la deuda externa a nivel global, la recuperación económica con un enfoque integral y sostenible, y la transformación democrática de los organismos financieros internacionales.
También reitera un enérgico rechazo a la imposición y aplicación de medidas coercitivas unilaterales contra países de la Alianza, incluyendo las listas y certificaciones, de conformidad con la Declaración Política de la VI Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la CELAC, celebrada en la Ciudad de México, el 18 de septiembre de 2021.
Ratifica una enérgica condena al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de EEUU contra Cuba, recrudecido en condiciones de pandemia, y repudia la imposición de medidas coercitivas unilaterales contra el pueblo y el Gobierno de Venezuela.
Enfatiza que el cambio climático es una de las principales amenazas para la humanidad, estando América Latina y el Caribe entre los territorios más vulnerables del planeta, y reafirma el compromiso con el reconocimiento y la promoción de los derechos inquebrantables de la Madre Tierra y su interrelación con el ser humano en armonía con la naturaleza, además de defender el compromiso y promoción de la cultura latinoamericana y caribeña y de la identidad de los pueblos de la región.
También rechaza la criminalización de la migración irregular, de toda forma de racismo, discriminación racial, xenofobia, discursos de odio y otras formas conexas de discriminación e intolerancia.
Además, celebra el fomento de las relaciones de cooperación del ALBA-TCP con otros mecanismos de integración, países extra regionales y organismos internacionales, bajo los principios de respeto y no intervención en los asuntos internos.