En consecuencia, “no se puede entender la histeria belicista de un imperio históricamente racista, supremacista e injerencista, sin entender este fenómeno global y su declive, que se expresa en términos comerciales y financieros”.
Ofensiva imperialista
Tras explicar que para la dirigencia estadounidense la “providencia dispuso de nuestros recursos naturales en otros países”, recordó que George Kennan explicaba que “la única forma de sostener esta desigualdad es garantizando nuestros recursos naturales de nuestro imperio”.
Ante ese panorama, cuestionó la falta de respuesta antiimperialista. “Eso es un problema nuestro, cómo en medio de esta ofensiva que tiene como elemento pulverizar el orden internacional y militarizar, el resultado de resistencia y de contraofensiva es disperso e insuficiente”.
“De hecho, cuando los 50 años del golpe en la Argentina se juntaron 14 centrales sindicales y se resolvió una huelga en toda América para denunciar el imperialismo y sus guerras, pero no se logró instrumentar una acción global”, precisó.
Por esa razón, reflexionó que “sería torpe pensar que es posible enfrentar una ofensiva imperialista de esta magnitud, aislados, separados o solo a escala nacional. Necesitamos hacerlo, por eso es importante esta articulación, estos niveles de articulación global, porque no es solo la cuestión del declive, sino que hay una crisis que se solapa”.
Cuba y la solidaridad
Seguidamente, hizo hincapié en Cuba y su situación: Como las luchas antiimperialistas no pueden ser abstractas, adquirieron un centro en América Latina que es Cuba, con la que tenemos una deuda histórica.
“Una Cuba bloqueada y agredida que cuando hubo que recibir a los compañeros que escapaban de dictaduras sangrientas, los cubanos que estaban en cooperativas de vivienda decidieron que en cada cooperativa de vivienda había un cubano que quedaba sin casa para recibir al compañero que venía desde afuera”, indicó.
Recordó que “hay millones de personas pobres en el mundo que ven gracias a los médicos cubanos (…) Cuba es campeón mundial de la solidaridad, donde para los militantes, todos, particularmente para los militantes de izquierdas, sociales y para los comunistas, la responsabilidad de la solidaridad con Cuba es una cuestión de principios”.
El legado de Fidel Castro
“Y para la esperanza de los pueblos, porque resistir es también construir una esperanza, el pensamiento, el legado de Fidel es fundamental”, precisó.
“Siempre precisamos a Fidel en momentos complejos del cómo pararse”, afirmó. Y agregó: Soy de las generaciones que siempre precisamos a Fidel. En momentos complejos, de cómo pararse en el marco de la lucha de clases, en las contradicciones, en las tensiones, en las dificultades, Fidel abrevó como pocos esa tarea principal de los revolucionarios, que es coherencia entre pensamiento, discurso y acción”.
Para Andrade, Fidel Castro “es, junto con el Che, con (José Carlos) Mariátegui, con (Rodney) Arismendi, con (Luis Emilio) Recabarren, del pensamiento marxista más avanzado nuestroamericano donde tenemos que abrevar. Las luchas de más de dos siglos de la clase obrera, de la independencia contra segregacionismo, para pensar alternativas y esperanzas”.