En Melo, el partido no fue bueno, pero gracias a un tremendo zapatazo de Guillermo Cotugno, los cerveceros se quedaron con tres puntos que los dejaban al borde de obtener el preciado título.
Luego de un festejo entre jugadores e hinchas en el Estadio Ubilla, comenzó el regreso a Montevideo con la claridad de que había que seguir el minuto a minuto del partido de Peñarol. No hubo alguien de Racing que no haya gritado el gol de Labandeira como propio, gol que le dio la victoria a Wanderers por la mínima a Peñarol.
Ese gol significaba algo histórico, Racing por primera vez en 107 años de historia lograba aquello tan ansiado: obtener un título oficial.
Aquellos que habían hecho más de cinco horas para seguir a Racing y el propio plantel, se enteraron en plena ruta nacional de esta hazaña. Fue tal la algarabía que el ómnibus que transportaba a los jugadores debió frenar en la localidad de Mariscala (Lavalleja) para que pudieran festejar.
Los festejos en la sede de Racing
Pero no todos los hinchas pudieron viajar, y quienes por diferentes motivos tuvieron que quedarse en Montevideo, coparon la sede del club minutos después de que la consagración se hiciera realidad.
Luego de horas de espera, y con la llegada de aquellos que habían viajado a Melo, se aguardó la llegada del ómnibus que traía a los jugadores. Pasadas las doce de la madrugada arribó el plantel y Sayago se transformó en fiesta.
Y así pasó una noche histórica para todos los cerveceros, entre cánticos, saltos, abrazos, emociones y música en vivo, la fiesta se extendió hasta la madrugada, redondeando un momento que ningún hincha olvidará.