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Pese a un año irregular, con muchas turbulencias, con tres entrenadores en el año y un interinato (de Martín Ligüera), con muchas dudas desde lo futbolístico, Nacional en el remate de la temporada logró superar todos los obstáculos y coronarse como el mejor, y al fin al cabo, es lo que importa.
No ganó el Apertura, no ganó el Intermedio, no gano el Clausura, no ganó la Copa AUF Uruguay, pero fue el equipo que hizo más puntos en el año y en las finales. Mientras todos lo daban por muerto, el tricolor golpeó la mesa y dijo "acá estoy yo".
Con una copa en juego muy especial, se llamaba Juan Izquierdo, esa copa tenía que estar en la sede de la Avenida 8 de octubre y estos jugadores lo sabían. El capitán Sebastián Coates luego del encuentro lo dejo bien claro. "Esta copa tenía que quedarse acá. En el vestuario teníamos la bandera de Juan, siempre está con nosotros".
“Tratamos de que vuelva la mística"
Otro ganador de estas finales, fue el técnico Jadson Viera. El entrenador habló con la prensa luego de obtener el título. "El primer día que llegué hablé de unión, que todos debíamos tirar para el mismo lado. Confiaba mucho en el plantel. Hay un mérito gigante de ellos. En todo este tiempo hubo muchos trabajos de pizarra, charlas. Así que ahora disfruten con la gente y los dirigentes".
Y continuó: "Tratamos que volviera la mística. Esa es la única verdad. Los jugadores tuvieron un año duro y difícil. Había muchos sentimientos en este campeonato".
Sobre el partido clásico y el triunfo fue contundente: “Lo que busqué fue jugar con tres volantes, uno con más llegada y uno de contención por donde estaba Leo Fernández, ya que el juego pasaba mucho por él. En la ida estuvimos bien en los primeros 45 minutos. Busqué darle la tranquilidad al equipo de poder jugar en largo y estar todo el partido jugando mano a mano con los centrales de ellos”.
Sobre el gol de Ebere fue honesto: "No me acuerdo del gol. No sé si llevo 30 días trabajando sin pausa y me bajó todo de una. Justo había tenido una charla con él hoy al mediodía y le dije que estaba contento por él, que lo disfrutara y que iba a entrar”, aseguró.
“Me quedo tranquilo porque tuve paciencia con él (Ebere). Capaz que el cambio era antes, pero lo puse en el momento justo. Todo el equipo estaba haciendo un gran esfuerzo. El alargue demanda muchas cosas y empezás a pensar un poco en no apurarte con los cambios, pero estoy feliz por él. Pueden pasar de vuelta situaciones en las que no esté jugando y tiene que seguir trabajando. Tiene un potencial muy grande para el club” , cerró el entrenador.