Dos sitios a investigar
La antropóloga señaló que había dos sitios a investigar. Uno de ellos estaba en el sótano del Comando y en su momento el GIAF había brindado información sobre la inspección realizada, las habitaciones recorridas, las modificaciones que encontraron en relación con los datos. Lusiardo dijo también que contaron con la asistencia de dos arquitectos para “ver si esas modificaciones eran de época o eran más recientes” y así “contrastar la veracidad de los datos”.
Respecto del otro lugar, dijo que los datos que recibieron referían a “un retiro de materiales de ese sótano y la posibilidad de que hubieran sido enterrados en otra dependencia”, que está fuera del recinto portuario, que es donde está el Comando. “Lo inspeccionamos también y planteamos la posibilidad de hacer una intervención arqueológica no buscando restos óseos, porque no había claridad sobre la posibilidad de que hubieran enterrado allí, pero sí había una información sobre un pozo”, resaltó, y agregó que la intervención fue en la línea de”ver si realmente se podía determinar que allí había habido un pozo, aunque no hubiera restos”.
Consultada sobre si se informó a la Justicia, Lusiardo dijo que desde el GIAF se redactó una nota en la que comunicaron que “las intervenciones habían finalizado, que no había ningún elemento de interés y que oportunamente se iba a entregar un informe más completo y detallado”. Aunque este aún “no se entregó”, “sí se comunicó en su momento a la Justicia que se podían levantar las medidas cautelares porque no había más elementos para investigar”.