Ahora, si bien los efectos de la sequía son importantes, ¿pueden comprarse a los de la pandemia?, ¿hay argumentos suficientes? ¿Como se da un cambio tan abrupto entre estimaciones?
Surgen muchos planteos, por ejemplo el del economista Javier de Haedo, quien publicó en su cuenta de Twitter: “Asumir que el efecto fiscal de la sequía será de la misma magnitud que el de la pandemia es una exageración. No tiene sentido ampliar en 30% el tope de deuda. El Parlamento debe calibrar bien el monto a autorizar al Poder Ejecutivo”.
A este comentario, el economista Martín Vallcorba, ex coordinador de Inclusión financiera del Ministerio de Economía y Finanzas, agregó que estando de acuerdo con el planteo también “llama la atención la magnitud del ajuste de las proyecciones del MEF”. Y agregó: “En may-23 la Unidad de Deuda proyectaba para 2023 un endeudamiento neto de US$1.939 millones. Un mes después en la Rendición de Cuentas se proyectan 2.370 millones (431 millones más, 22%)”.
Surgen muchas interrogantes y cuestiones que vale la pena profundizar en medio de una Rendición de Cuentas tan importante, con reiterados ajustes en las proyecciones y una realidad cambiaria compleja que se ha agudizado como resultado de la política monetaria.