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La oposición envalentonada quiere dejar al Gobierno sin Rendición de Cuentas

Si la oposición realmente pretende poner de rehén a la gente rechazando todo por un cálculo político electoral a más de tres años de las próximas elecciones, entonces hay que denunciarlo.

La coalición conformada por las bancadas del Partido Colorado, el Partido Nacional y el Partido Independiente avisó que no votará el proyecto de Rendición de Cuentas ni siquiera en general. Más que un paso enemistoso de la oposición, es un salto en la deslealtad institucional.

¿Qué significa no votar la Rendición de Cuentas en general? ¿Acaso poner en duda el ejercicio de las finanzas del Estado, el resultado contable? Porque debemos tener presente que el proyecto de Rendición de Cuentas consta de un resultado económico objetivo, tenico, incorporado en un planillado que deber ser aprobado, salvo que se dude de los números oficiales y de una serie de artículos en los que sí, efectivamente, se pueden establecer reasignaciones o dotación de nuevos recursos, artículos que pueden ser rechazados uno por uno en la votación en particular, sin poner en riesgo el aval general a la rendición.

Si hacemos memoria, el año pasado, cuando se votaba la rendición del ejercicio 2024, los mismos sectores que integran la Coalición Republicana votaron en general el proyecto, pero no acompañaron los artículos fundamentales para otorgar los recursos imprescindible para que se arreglaran los desaguisados que habían dejado desde su propia administración en diversas áreas del Estado, comenzando por ASSE. Así las cosas, le legaron al Gobierno actual un desajuste de más de un punto del PBI y después no le querían votar los recursos para amortizar esas cuentas. Por suerte, el partido Cabildo Abierto sí aportó los votos y el Gobierno logró la mayoría necesaria para aprobar el proyecto.

Esta vez, el panorama es mucho peor, porque tampoco Cabildo Abierto aparece con ganas de votar y hay un riesgo real de que no se apruebe la Rendición en general y quede por el camino la posibilidad de analizar el articulado. Porque sin aprobación en general se cierra el proceso íntegramente y el Gobierno tendrá que recurrir a otro tipo de instrumentos, cuando existan, para llevar adelante su programa, pero no podrá recurrir al más inmediato, razonable y apropiado que es la discusión parlamentaria sobre la asignación de los dineros públicos.

Ma allá de los discursos políticos, clausurar la rendición es clausurar los proyectos contenidos en ella en relación con las transferencias unificadas y fortalecidas para la primera infancias, los recursos para fortalecer a la Policía y a la seguridad pública, los dineros para atender la emergencia de personas en situación de calle y los recursos para la educación, entre ellos los recursos para becas para quienes más las necesitan en todos los subsistemas de la enseñanza, y la exoneración de impuestos a los materiales de construcción para las cooperativas de vivienda. Si la oposición realmente pretende poner de rehén a la gente rechazando todo por un cálculo político electoral a más de tres años de las próximas elecciones, entonces hay que denunciarlo. La gente lo tiene que saber y que cada cual se haga cargo de sus posturas obstruccionistas, porque no hay ninguna duda de que se orientan por el principio del palo en la rueda, de configurarse como máquinas de impedir y no de contralor, negociación y cooperación institucional.

El Gobierno atraviesa un momento malo, no tanto en los resultados económicos de la gestión que viene desarrollando, en la que se puede dar cuenta de un aumento de los ingresos reales de la gente, una disminución sostenida de la inflación, un crecimiento no muy brillante, pero crecimiento al fin y tranquilidad en el ámbito de la expectativas, de la moneda y de las instituciones, pero atraviesa un muy mal momento en la imagen pública, en la valoración ciudadana de su gestión. Este momento golpea especialmente al presidente, pero no solo. Son pocos, en los hechos, si es que alguno, los que se salvan del cuestionamiento que muestran los sondeos de opinión pública. La derecha, que ha registrado estos niveles, inesperados por lo rápido, de deterioro de la imagen del presidente y del Gobierno, parece haber adoptado una postura de pegar en el suelo, de tiro de gracia, confirmando el célebre aserto de Mirtha Legrand: “Como te ven, te tratan, y si te ven mal, te maltratan”.

Sin embargo, falta mucho para que termine este período y es responsabilidad de la fuerza política y del Gobierno dar la pelea para revertir la situación, presionando, negociando, discutiendo en el espacio público, movilizando si es posible y dando la lucha sistemática por avanzar en el programa, que es lo mejor que se le ofreció al país en las últimas elecciones. No se puede tirar la toalla ni gastar tiempo en lamentos y quejidos. Hay que gobernar con lo que se tiene, con lo que se puede y contra los que se cuadren, porque lo importante es siempre actuar en el beneficio de los más débiles. Y si no llega a haber votos para la rendición, habrá que tomar medidas administrativas y destinar los recursos por el procedimiento que se pueda. Pero los niños, la seguridad, la educación deben estar por encima de la política del obstáculo.

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