Durante un foro de la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD) en Washington, el representante especial estadounidense para la crisis venezolana, Elliott Abrams, defendió las sanciones para presionar por un cambio de régimen en Venezuela, el cual consideró una “dictadura”.
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“Estamos tratando de cortarle el flujo de fondos al régimen, y creo que estamos teniendo un impacto bastante considerable. La presión continuará, mañana (jueves) tendremos más sanciones”, dijo Abrams, sin precisar más.
El diplomático anticipó más penalizaciones a La Habana, y no descartó otras a Moscú por sostener a Maduro, quien acusa a Estados Unidos de liderar una “guerra económica” para derrocarlo.
“Las presiones sobre Cuba aumentaron mucho desde enero y seguirán aumentando”, dijo Abrams. “En Rusia, todavía estamos pensando qué sanciones aplicar, si sanciones individuales o sectoriales”.
Abrams destacó que el gobierno de Vladimir Putin facilita la venta del petróleo venezolano, objeto de sanciones estadounidenses.
“(Los rusos) no le están dando más dinero a Venezuela. Están sacando dinero de Venezuela. Sin embargo, están ayudando a comercializar el petróleo y eso es algo en lo que estamos pensando”, afirmó.
Abrams destacó el apoyo de Cuba y de Rusia como “crucial” para Maduro, cuyos guardaespaldas, dijo, “¡son cubanos!”. “Si el régimen cubano no lo hubiera apoyado, ya se habría ido”, afirmó, subrayando que el interés de La Habana es claro: “petróleo gratis”.
“El papel ruso es en parte psicológico y político: apoyar a Maduro, bloquear las cosas en el Consejo de Seguridad de la ONU y dar la sensación de que hay un gran país que lo respalda”, agregó, aunque apuntó que la petrolera Rosneft y los bancos rusos “han sido muy útiles” para Caracas.