El derrotero que se viene en Ecuador
Después de sortear innumerables obstáculos leguleyos interpuestos por el Consejo Nacional Electoral (acatando órdenes expresas de Lenín Moreno para sacar del juego, lawfare mediante, al correísmo), el binomio de Andrés Araúz y Carlos Rabascall pudo participar en las elecciones e imponerse en la primera vuelta. Si bien las encuestas pronosticaban una votación por encima del 36% (solo una acertó casi matemáticamente los guarismos de Araúz y Lasso) lo cierto es que al final del día y en medio de un recuento desprolijo de los votos Araúz se alzó con el 32,15% de los sufragios. Le siguen, compitiendo cabeza a cabeza y separados por veintisiete centésimos Yaku Pérez (19,87%) del Pachakutik y del banquero Guillermo Lasso, que en su tercera apuesta presidencial obtuvo 19,60% de las preferencias electorales. No obstante, falta todavía computar una pequeña cantidad de votos que, dada su localización regional, podrían revertir esta situación y posicionar a Lasso en el segundo lugar. Pero al momento de escribir estas líneas el CNE aún no había concluido el escrutinio.