Para el segundo tiempo Larriera hace tres cambios, dos de ellos que estaban claros, la entrada de Musto y Gargano para darle orden y juego al equipos; un tercero que después nos enteramos que era por una molestia que tenía el Cachila Arias que dejó su lugar a Da Silveira.
Pero sin jugar bien la defensa no era el problema, se mejoró un poco en el orden, pero la profundidad seguía siendo un problema, es que para poner a Gargano Larriera sacó a Bentancourt y otra vez el Canario quedó solo arriba.
Laquintana hace un esfuerzo bárbaro, pero termina mal las jugadas y define mal, de hecho una pelota que le puso el Canario Alvarez a espaldas del zaguero lo dejó de cara frente a Fuentes y tiró al bulto, la pelota le pegó en la cara al arquero y se fue al corner.
Un centro de una pelota quieta y cabezazo de Musto que se fue apenas afuera, fuero las opciones más peligrosas; pero la precisión, la movilidad y el entendimiento brillan por la ausencia.
El juvenil Brian Mansilla entró para jugar por la banda izquierda, tuvo aciertos cuando le tiraron alguna pelota como la gente, pero después casi nada.
Peñarol es un total desconcierto y si no se le dan los resultados en el fin de semana se despide del Apertura, un muy mal apronte de cara al partido con Colón por la copa Libertadores a jugarse el martes.