La convocatoria habla de un feminismo de clase, antirracista y anticapitalista.
Nosotras formamos parte del movimiento sindical y por lo tanto entendemos que la lucha es de clase y también es de género. Planteamos el antirracismo como un proceso que falta profundizar ante las distintas opresiones que se generan hacia las mujeres. Una mujer afrodescendiente sufre, además de otras, la opresión racial. La definición sobre el anticapitalismo se refiere a que nos posicionamos desde el punto de vista de clase y el capitalismo tiene dos clases antagónicas que confrontan permanentemente.
¿Uno de los ejes centrales de este 8M estará colocado en la reforma jubilatoria del gobierno?
La reforma jubilatoria es uno de los elementos más contundentes, no solamente por los recortes que afectará a la población y en especial a la población de mujeres, sino, además, porque están los temas de los subsidios y las pensiones, entre otros. También esta reforma impactará de manera fuerte a todo el Sistema de Cuidados. Hoy estamos planteando el tema del trabajo no remunerado que recae sobre las mujeres por los estereotipos de género existentes, que tienen que ver con los cuidados y la crianza. Y vemos que se golpea nada más y nada menos que a la población de mujeres. Esto es lo más inmediato ya que se puede hablar de la visible política de este gobierno que profundiza las desigualdades desde el punto de vista económico, social, cultural, el sistema penal, la política y más. Ahora que está en la agenda el tema de Astesiano, vemos que queda explicitado que su caso, con toda la gravedad institucional y la dimensión enorme que tiene, para la ley es equiparable con la pena que recibe una mujer por microtráfico, como producto de la LUC. Toda la política de este gobierno viene con un ajuste brutal para el pueblo uruguayo, para la clase trabajadora y en especial contra las mujeres. La reforma jubilatoria, la LUC y los recortes presupuestales son ejemplos que se transforman en evidencia. Bajo este gobierno y este sistema neoliberal, la pobreza tiene cara de mujer, de niño, niña y de infancia. A lo que se le suma que la mujer es el quintil más pobre de la sociedad.
¿Qué evaluación hacen de los avances o retrocesos en materia de derechos en el último año? Te lo pregunto porque Amnistía Internacional en 2022 alertaba sobre un deterioro en la materia.
Notoriamente hemos tenido un deterioro en materia de la agenda de derechos y un ataque a las defensoras de los derechos humanos. Eso, que existe a nivel mundial, se ha profundizado en un año. Las alarmas lanzadas hace un año no surtieron efecto porque no lograron sensibilizar y los problemas que padecen las mujeres se agudizan. Las cifras de femicidios, de pobreza y distintas variables duras de la realidad son contundentes. Y van más allá de la sensación que podemos tener las mujeres. Esto es producto de la política neoliberal. El neoliberalismo es el enemigo de la emancipación de la mujer y no podemos pensar precisamente en la emancipación de la mujer cuando se profundizan las políticas neoliberales. Volvemos a lo mismo, atacan a una clase y dentro de esa clase oprimen particularmente a las mujeres. Las que más sufren son las mujeres negras, las que están en situación de discapacitadas, las mujeres pobres. Vamos a concluir el primer trimestre del año con cifras prácticamente récord de femicidios y alarmantes de pobreza en las infancias y las mujeres. También se ven afectadas las personas en situación de discapacidad y de vejez.
Sin embargo, vemos cómo una clase, lejos de alarmarse por esta situación, termina manifestando y festejando el éxito de su política. Hay que ser muy cínico para creer que esta política esté cerca de solucionar o acercarse a una solución emancipadora de la mujer.
En el marco del 8M de 2022 se reclamó que se incorporaran a la currícula educativa contenidos en materia de igualdad de género, derechos humanos, masculinidades libres de machismo y violencia, prevención de la violencia y de la explotación sexual. ¿Se avanzó algo en ese sentido?
Todo lo contrario. En materia de educación en igualdad de género hemos retrocedido. Las autoridades han impulsado una reforma educativa a puertas cerradas, a espalda de los docentes y del alumnado. Los temas que mencionás tienen que ver con qué sociedad construimos y queremos para el futuro. La educación cumple un papel fundamental y lejos de avanzar vemos que se han recortado los programas educativos que contemplan la perspectiva de género. Estamos ante una visión sumamente conservadora y hay expresiones de integrantes de este gobierno que han demonizado contenidos que estaban incorporados a la currícula. Han utilizado expresiones irreproducibles y han dicho que se estaba educando para crear homosexuales, para defender la promiscuidad y otras expresiones inconcebibles. Parece obvio tener que decirlo, pero estudios a nivel internacional indican que la educación en materia de género, diversidad y de derechos, nos plantea una sociedad mucho más avanzada y de mayor respeto de las libertades.
¿Qué pensás de los que cuestionan la “politización” del 8M y sostienen que “no hay que hacer política” con esa fecha? ¿Se puede ser feminista y de derecha?
Sobre la politización del 8M no soy quién para decir quién es feminista y quién no. Muchas veces hablamos del feminismo como algo cerrado y único, sin embargo, estamos ante feminismos que tienen distintas perspectivas. Nosotras, las mujeres que defendemos el feminismo de clase, entendemos que no existe el feminismo de derecha. Sí existen mujeres de derecha que quieren conquistar el mismo privilegio que tienen los varones en esos círculos, dentro de su propia clase. Pero no es la misma lucha. Las condiciones materiales de las que partimos son diferentes. Una cosa es la mujer burguesa que disputa los privilegios del varón burgués, pero sigue siendo una explotadora. Desde el punto de vista de la clase trabajadora entendemos el feminismo como un movimiento ideológico de emancipación y liberación. Parte de la liberación tiene que ver con superar la opresión de clase, no es solamente la opresión de género. Quienes hablan de “politizar” son las burguesas que necesitan el feminismo para sacar la remera violeta en oferta o recibir una caja de bombones. Ese es el feminismo para ellas. En la medida que lo “despolitizan” lo hacen más comercial al día. Y tenemos productos de oferta para la mujer en marzo. Ese día se ponen la remera violeta en referencia al feminismo, pero al mismo tiempo a su empleada no le bridan los derechos básicos. Esas son las feministas de derecha y confrontan con el feminismo de clase y con el resto de los movimientos feministas. Por sobre todas las cosas, tienen las condiciones materiales. Tal vez una mujer burguesa abrace el “empoderate hermana”. Pero para las que somos laburantes, el “empoderate hermana” no es tan sencillo, no lo es por ejemplo cuando tenés tres o cuatro gurises para darles de comer. No es una cuestión de voluntad, sino que tiene que ver con la necesidad de tener políticas públicas de Estado que permitan la liberación de la mujer en toda su dimensión.