¿Qué efectos tendrá la reforma laboral de Javier Milei recientemente aprobada?
Esto ha sido muy reciente. Hay que ponerla en marcha y ahí vamos a tener las consecuencias imaginables de una ley laboral que atenta claramente contra el trabajador en la cantidad de horas, en la falta de horas extras, en el manejo de las empresas sobre las vacaciones, en el fondo que se ha creado con el dinero que iba a la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES) para que los empresarios puedan despedir sin ningún tipo de problema y para hacer un capital parecido al que en alguna etapa tuvieron las AFJP, que determinaron que se usara ese dinero de los jubilados para lo que llamamos la “timba financiera”. Es muy probable que la Argentina termine manoteando ese dinero del Fondo de Asistencia Laboral para, por ejemplo, pagar una cuota de la deuda o para meterse en el mercado a jugar, como le gusta al actual ministro de Hacienda y Finanzas, Luis Caputo, a lo que sea en el mundo de los bonos o de las inversiones, apuestas que le van a costar muy caro a los trabajadores argentinos.
¿Cómo hacen para sobrevivir los sectores más vulnerables a las políticas de este Gobierno? ¿Cómo hacen para llegar a fin de mes, para comer, para ir a comprar medicamentos, a un hospital?
La debacle es casi total en este momento y la explicación es muy difícil de encontrar porque todo esto se da también en el mismo momento en que hay una especie de sometimiento de la sociedad. No hay muchos caminos a recorrer para establecer una protesta continua que muestre a las claras cuál es la chance que se tiene de combatir a este poder real de las corporaciones que han conseguido dominar por completo todo el panorama político y económico. Hay una situación inmanejable para el trabajador; es una etapa muy difícil.
Yo creo que se sobrevive con un gran endeudamiento, cosa que está comprobada, un endeudamiento que se genera hasta para poder comer, y con un retiro voluntario inevitable de todo lo que sea gasto que implique entretenimiento, buena alimentación o buena ropa. El consumo se ha caído a pedazos por séptimo mes consecutivo y esto es indicativo, claramente, de cómo ha bajado la calidad de vida de un pueblo como el argentino, que es muy activo económicamente, que apenas tiene un peso lo gasta, lo disfruta; no es una sociedad conservadora. Por eso, en este momento, el consumo a la baja se nota seguramente más que en cualquier otro país.
¿Alcanza con mencionar el hartazgo, el cansancio, para explicar que tanta gente haya votado este modelo y a este presidente narcisista, violento y misógino?
Indudablemente es una parte muy importante; un cierto hartazgo muy bien manejado por los medios de comunicación del sistema. Lo que aquí tenemos es único en el mundo, un sistema de medios concentrados en un grupo mafioso que se llama Clarín. En Uruguay también se lo padece. Más o menos se van conociendo algunas de las circunstancias. Será cada vez peor en la medida en que se distraigan los medios cómplices que puedan aparecer en el Uruguay.
La información manejada por 300 canales, por todo lo que te puedas imaginar del periodismo escrito y por millones de personas que pasan por la web ha determinado una locura contra el Estado, contra los gobiernos que piensan en el Estado, contra las figuras políticas que trabajan en políticas públicas progresistas para la gente. Han devastado a la oposición, le han hecho un daño que no sé si será reversible y, de esa manera, tienen un manejo muy grande de la voluntad de la gente. Aquí hay personas plenamente conscientes de que les va muy mal, pero han tenido tal inoculación del veneno transmitido por los medios que todavía serían capaces de votar a Milei. Y no estoy hablando de uno o dos, estoy hablando todavía de millones.
Además hay estrategas digitales como Fernando Cerimedo que han hecho un trabajo de inteligencia para aplicar dispositivos a nivel digital que se suman al ecosistema de los medios de los que me hablabas. Es decir, esto parece haber sido un plan organizado.
Sí, hay una digitación intencionada, pero además te diría que el plan de la derecha está funcionando solo en el mundo. Las redes sociales -que son otro de los componentes tóxicos que tenemos hoy día-, la caída de los valores, de los discursos, de la calidad de pensamiento, el vivir con consignas que son ultrajantes de la inteligencia, todo esto se suma como para que haya algo diabólico en el mundo, que funciona a la perfección hacia la derecha, no hacia lo humano, no hacia los valores de considerar al otro, muy lejos de lo que significa la ilusión colectiva. Han conseguido la individualidad, el apartamiento de los valores colectivos y, en este momento, tienen el “campo orégano” para llevar adelante todos los propósitos que tiene la derecha, que es acumulación de poder y de dinero, que a su vez da más poder todavía. Esto drásticamente sucede en la Argentina como en ninguna otra parte del mundo.
¿Cuáles son las consecuencias de la naturalización de esta violencia discursiva, política, de la humillación del otro? El discurso reciente de Milei en el Congreso fue una pieza que me imagino que pasarán los años y se estudiará en las aulas de Ciencia Política, pero ¿cuál es el riesgo de ir naturalizando esa forma de hacer política?
El riesgo es que no seamos escuchados aquellos que somos minoría combativa contra esta situación. Es muy difícil la lucha y, por lo tanto, la población, vencida por un problema drástico desde el punto de vista económico, condenada a trabajar muchas horas, a no poder prácticamente pensar, ocuparse de sí misma, del futuro, de mirar un horizonte que le traiga algo de esperanza, va dejando pasar, va resignándose, va entregándose. Contra esto es que estamos obligados, algunas personas que todavía tenemos herramientas, a multiplicar los esfuerzos para luchar contra esa naturalización que perfectamente has observado.
¿Cuáles son los riesgos de que los pocos espacios de periodismo profesional independiente y las pocas voces que van quedando acorraladas dentro de este ecosistema feroz puedan seguir dando esta batalla, tomando en cuenta, además, que hay un entorno en el que proliferan día a día sitios que simulan ser de información y que son divulgadores noticias falsas y campañas de odio?
El riesgo es muy grande porque el avance de la derecha mediática dominante consigue también adentrarse en aquellos sectores aparentemente combativos. Hay canales -hoy te hablo de un caso concreto- que, por ejemplo, siendo importantes y bien vistos como progresistas, tienen prohibido en sus medios hablar de lo que falló la Corte Suprema sobre Jorge Macri, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Lavado de dinero es el tema y no se puede mencionar. Y así, paulatinamente, se van acallando voces, se van haciendo cómplices aquellos medios que necesitan de la pauta; los medios que empiezan a temer por las consecuencias jurídicas que arrojan contra ellos los poderes concentrados empiezan a sufrir persecuciones.
Aquí hubo dos directivos de empresas muy, pero muy fuertes en lo económico y en lo mediático los dueños de C5N, por ejemplo, Cristóbal López y Fabián De Sousa que tuvieron cárcel injusta, incomprensible, absurda, durante dos años, y esa gente está permanentemente preocupada frente a ese poder porque se los pueden llevar por delante, los pueden poner en la cárcel otra vez cuando quieran.
Así nos encontramos con que las herramientas empiezan a ser a veces más aparentes que reales y lo que queda son sectores periodísticos, algunos periodistas todavía libres que no saben hasta cuándo les va a durar, porque basta con que a cualquier periodista libre le pongan una traba respecto de lo que puede decir para que ese periodista se quede afuera.
Entonces el avance es siniestro, es algo muy doloroso lo que ocurre. Pero mientras tanto, mientras haya una herramienta, hay que pelear y denunciar. Cuando te quiten esa herramienta, te vas al camino del olvido y decís: bueno, mala suerte, hice lo que pude, se hizo aquello que fue posible y a veces hasta lo imposible; pero cuando no hay una herramienta, cuando no tenés algo en la mano -una cámara, un micrófono- para poder luchar, fuiste. Con cada parte que se cierra del espacio de opinión, cada día estarán más expuestos al pensamiento dominante de la derecha vastísimos sectores que siempre van a terminar volviendo a la derecha por el desgaste que la misma provoca en la credibilidad de los que tiene enfrente, que son pocos y no muy poderosos.
¿La derecha, o las derechas en general, han ganado la batalla cultural?
Ampliamente. Lo que ahora se vive es la consecuencia de una batalla que terminó. Estamos caminando por el campo al otro día de la batalla; estamos avanzando entre banderas caídas, entre heridos que no se van a recuperar. Estamos, lamentablemente, en un escenario muy tóxico, muy dominado por quienes han conseguido efectivamente que su mensaje insolidario, individualista, antiestatal, de meritocracia, haya prosperado hasta límites que, por cierto, son insufribles.
En el mundo ha resurgido el fascismo con una virulencia impensada, esta especie de Gestapo que creó Donald Trump, el ICE, para salir a cazar migrantes por las calles es uno de tantos síntomas. Pero además asistimos al genocidio en Gaza, el reparto de las riquezas naturales, el reparto y saqueo del petróleo, es un escenario de un siglo XXI absolutamente impensado. ¿Qué quedó de los sueños de tantas generaciones que creyeron en un mundo mejor?
Es desolador. Creo que hay una imagen, una frase, una idea, un proyecto de Trump que viene a darnos una definición del mundo que estamos habitando. Cuando Trump dice que quiere hacer de Gaza un “proyecto inmobiliario a orillas del mar Mediterráneo”, crear sobre la muerte, sobre los cadáveres, sobre todo lo que sabemos que ha sucedido en Gaza, un proyecto que les permita mostrar ese mundo que es una especie de síntesis del capitalismo más salvaje, empoderado, sobre aspectos humanos que no sabe uno si alguna vez reaparecerán.
En Uruguay tenemos un gobierno progresista, el movimiento sindical sigue manteniendo la unidad en la diversidad, las marchas por la búsqueda de los detenidos desaparecidos, todos los 20 de mayo, convocan multitudes; es decir, aquí todavía hay una mayoría que sigue creyendo que se puede construir una sociedad mejor especialmente para los postergados de siempre. ¿Cómo ves a Uruguay en este contexto regional y mundial?
Creo que es un muro frente al avance siniestro de las derechas del mundo, hecho en nuestra aldea. Interpretaría no sé si la figura es la ideal, pero me gusta presentarla ahora que se me ocurre que la derecha y el poder económico son un río caudaloso que viene llevándose todo, arrastrándolo todo, y de pronto le pones un dique. Un dique que apacigua, un dique que amansa las aguas y un dique desde el que podés manejar esa correntada abriendo las compuertas hacia la salud, hacia los derechos humanos.
Me parece que siempre la izquierda terminará siendo una necesidad para un mundo más vivible y el Uruguay lo tiene. Siempre habrá defectos, siempre estarán los impacientes que quieren profundizar los mensajes, pero a veces el riesgo de hacerlo lleva a que más rápidamente vuelvan las derechas por todo el poderío que tienen. Y entre una izquierda que no pueda completar totalmente sus sueños y una derecha que lleva a cabo lo tremendo del embate de su poder, siempre será beneficioso para la conciencia social que haya un gobierno de izquierda.
Así que, por supuesto, celebro que el Frente Amplio esté allí. Sé, me consta -porque hablo con muchos amigos, la mayoría del palo- que siempre tienen alguna queja y los entiendo. Y de vez en cuando yo mismo me embalo; pero luego hay una especie de sosiego, estamos mejor así ahora que cuando la derecha estuvo dominando y claudicó el salario y decayó la salud y todo lo que ya sabemos. Por lo tanto, tengámosle toda la paciencia necesaria; mientras podamos parar la pelota en la mitad del terreno y mirar la cancha, estamos jugando bien. Valoremos lo que tenemos, que en este tiempo, no es para nada menor.