También están otros seres imaginarios (o no) como Kokedama (Tamara Leschner) e Ignus (Ignacio Zavalla).
Porque La Perla Perdida es mucho más que un disco. Es un acto de reparación simbólica.
En ese bar imposible hay mesas reservadas para artistas que Paul considera imprescindibles y, al mismo tiempo, insuficientemente celebrados.
Ilustración por Daniel Turcatti y Dirección de Arte por Francisco Cunha
En una esquina está Judee Sill, la extraordinaria cantautora estadounidense fallecida en 1979, cuya influencia atraviesa generaciones enteras de músicos sin haber recibido jamás un reconocimiento proporcional a su talento. La canción "Punto en la Infinidad" funciona casi como una ofrenda. Allí Higgs le habla directamente. "Para vos, Judee", dice. Y la canción termina con una grabación de la propia Sill agradeciendo mientras se escuchan aplausos. Como si la artista recibiera, finalmente, una ovación demorada por décadas.
En otra mesa aparece Claudio Taddei, una de las influencias fundamentales de Higgs desde los 12 años. Taddei no ocupa el lugar del homenaje nostálgico sino el del artista que sigue irradiando con su obra inmortal una forma de entender la libertad creativa.
Más allá en ese universo, Hugo Fattoruso toma asiento. Resulta curioso que Higgs sienta la necesidad de rescatar la obra de un músico considerado uno de los mayores referentes de la historia cultural uruguaya. Sin embargo, allí aparece una de las obsesiones filosóficas de Paul: el reconocimiento nunca es definitivo. Un artista puede convertirse en monumento y aún así permanecer invisibilizado en lo esencial: su presente.
Por eso lo convocó para tocar el sintetizador en "Banco de Arena". Porque Fattoruso no es únicamente una leyenda. Sigue creando.
Jorge Nasser y Martín Buscaglia también frecuentan el local.
Higgs los describe como “enciclopedias andantes". Mentes abiertas cuya curiosidad continúa siendo más importante que cualquier consagración. Artistas para quienes la experimentación no constituye una pose estética sino una forma de habitar el mundo.
Y en algún rincón más íntimo está Lulo Higgs, su padre, el legendario líder de Los Shades, pero no el personaje conocido. No el músico que ya tiene un lugar en la historia. Paul busca otra cosa: rescatar aquellos casetes domésticos, aquellas grabaciones privadas que quedaron atrapadas en habitaciones, cajones y cintas magnéticas. Como si el verdadero patrimonio cultural estuviera muchas veces escondido en las zonas que la historia oficial nunca alcanza a iluminar.
Quizás allí se encuentre el corazón secreto de La Perla Perdida
Paul Higgs C&C 2 FOTO X ARY GUTIERREZ
No en las canciones. Ni siquiera en el imaginario sino en una pregunta sin respuesta pero que Paul Higgs lo entiende como su responsabilidad emocional, filosófica y de investigación.
Uruguay ha construido una relación particularmente compleja con esa cuestión. El viejo fenómeno del "nadie es profeta en su tierra" aparece una y otra vez. Desde Níquel hasta No Te Va Gustar, desde Fernando Cabrera hasta tantos otros creadores que encontraron fuera de fronteras una valoración que aquí llegó con demora.
Higgs observa ese fenómeno con ironía. Como si el colonialismo cultural nunca hubiera desaparecido del todo y todavía intercambiáramos talento local por espejitos de colores internacionales.
La diferencia es que no lo denuncia desde el resentimiento. Lo hace desde el humor. Y ahí aparece otro de los grandes temas del disco. El humor entendido no como acumulación de chistes sino como inteligencia perceptiva. La capacidad de advertir simultáneamente el absurdo y la tragedia.
La misma operación que Fernando Cabrera realiza en "Críticas", aquella extraordinaria canción donde enumera con elegancia las objeciones que ha recibido durante años y las convierte en poesía. Una especie de judo artístico donde la crítica deja de ser un golpe para transformarse en combustible.
En La Perla Perdida, Higgs parece practicar una gimnasia semejante.
Se ríe de sí mismo. Se convierte en personaje. Se vuelve monstruo (también para reconocer al grupo platense Mostruo!).Se vuelve mito. Se vuelve bartender.
Y mientras tanto construye uno de los trabajos más personales de su trayectoria que ya lleva tres discos editados: Astucia (2020), Tridimensional (2022), El Misterio de Paul Higgs (2024) y La Perla Perdida (2026).
Paul Higgs C&C 1 FOTO X ARY GUTIERREZ
Tal vez Higgs entendió algo fundamental: que el arte no consiste únicamente en crear nuevas obras, también consiste en iluminar las que otros dejaron encendidas antes.
Y por eso, necesitaba entrevistarlo. Coordinamos una videollamada que eliminó el charco y así hablar en ese bar del metaverso
"La justicia poética es el único sistema que todavía me genera esperanza"
—Escuchando La Perla Perdida da la sensación de que no estamos frente a un disco sino frente a un universo. ¿Ese bar existe o es una excusa narrativa?
Paul Higgs: —”Creo que existe en la misma medida en que existen los sueños o los recuerdos. Hay lugares que uno no puede señalar en un mapa pero que tienen más realidad emocional que muchos sitios físicos. La Perla Perdida es uno de esos lugares. Es un bar donde la justicia poética triunfó. Y eso ya lo vuelve bastante fantástico”.
—¿Por qué un bar?
Paul Higgs: —”Porque los bares son lugares democráticos para la imaginación, son como templos. En un bar podés dudar y la duda me parece un recurso interesante”.
—Allí aparecen Claudio Taddei, Judee Sill, Hugo Fattoruso, Jorge Nasser, Martín Buscaglia y hasta tu padre. ¿Por qué reunirlos?
Paul Higgs: —”Porque son artistas que me enseñaron algo fundamental: que la autenticidad es más importante que la visibilidad. Algunos tuvieron reconocimiento. Otros menos. Pero todos construyeron una obra que existe más allá de las modas”.
—Hay algo que se repite cuando hablás de ellos: una necesidad de reconocerlos.
Paul Higgs: —”Sí. Y es raro porque no sé exactamente de dónde viene. Nunca me habían preguntado por qué siento esa responsabilidad. Lo cierto es que la siento. Como si hubiera artistas que me dieron demasiado y yo tuviera la obligación moral de devolver algo de luz”.
—En "Punto en la Infinidad" aparece Judee Sill.
Paul Higgs: —”Sí. Judee es un caso paradigmático. Una artista gigantesca que quedó medio perdida entre las grietas de la historia. Me parecía hermoso imaginar que en este universo alternativo ella recibe el reconocimiento que merecía”.
—También convocaste a Hugo Fattoruso.
Paul Higgs: —”Y fue precioso. Al principio intercambiamos correos electrónicos. Después apareció la música. Hugo tiene algo muy raro: es un maestro absoluto que sigue conservando curiosidad. Eso es inspirador”.
—¿Sentís que Uruguay a veces no reconoce suficientemente a sus artistas?
Paul Higgs: —”Creo que es una tensión histórica. A veces parece que necesitamos que alguien triunfe afuera para recién después escucharlo acá. Como si todavía siguiéramos fascinados por los espejitos de colores”.
—Vos trabajaste con No Te Va Gustar y viste de cerca cómo funciona ese fenómeno.
Paul Higgs: —”Claro. Cuando una banda cruza fronteras cambia la percepción sobre ella. Pero la obra es la misma. Lo que cambia es nuestra mirada”.
—Hablás mucho del humor. Pero no del humor como entretenimiento.
Paul Higgs: —”No me interesa el humor como “chiste” sino que el humor permite ver dos cosas opuestas al mismo tiempo. Es una forma de inteligencia, de entender el mundo de manera más clara aunque parezca absurdo”.
—Eso aparece claramente en "H.I.T.".
Paul Higgs: —”Exacto. Ahí hay un sentido sardónico, realismo mágico, ironía. Pero nunca desde la burla fácil. Confío en la inteligencia del público. Me gusta pensar que las canciones pueden ampliar vocabularios, abrir puertas, generar preguntas”.
—¿Buscaglia y Nasser entran en esa categoría de artistas que expanden la percepción?
Paul Higgs: —”Absolutamente. Son enciclopedias vivas. Gente que nunca dejó de aprender. Eso para mí vale mucho más que cualquier éxito comercial y son personas que admiro, respeto y quiero. Para mí, Níquel sentó las bases de lo que luego serían las “bandas de rock uruguayo” como NTVG y LA VELA, por ejemplo, donde - directa o indirectamente - partieron de esas primeras columnas levantadas por Níquel”.
—Tu padre ocupa un lugar especial dentro del disco.
Paul Higgs: —”Porque además del músico conocido hay otro artista escondido. Uno que grabó cosas maravillosas en casetes caseros. Y siento que esas obras también merecen existir”.
—Escuchándote hablar aparece una idea recurrente: rescatar.
Paul Higgs: —”Puede ser. Aunque rescatar no en el sentido arqueológico. No quiero convertir a nadie en una pieza de museo. Quiero que esas obras sigan dialogando con el presente”.
—Tus discos parecen construidos con muchísimo detalle. ¿Sos perfeccionista?
Paul Higgs: —”No exactamente. Lo que busco es equilibrio entre mi deseo y mi capacidad. Cuando ambos coinciden, sé que la obra está terminada. No necesito la perfección. Por ejemplo, este disco fue realizado en apenas tres meses porque el tiempo no determina la profundidad de una obra”.
—¿Qué querés decir con La Perla Perdida?
Paul Higgs:—”Que todavía existen lugares donde la justicia poética gana”.
—¿Y existen de verdad?
Paul Higgs: —”No lo sé pero mientras alguien los imagine, siguen abiertos”.
FICHA TÉCNICA DE "LA PERLA PERDIDA"
Paul Higgs - Guitarra, bajo, voz, percusión, sintetizador.
Tamara Leschner - Flauta, voz.
Ignacio Zavalla - Batería.
Kubilai Medina - Voz en Daba La Casualidad
Lucas Finocchi - Voz en Daba La Casualidad
Hugo Fattoruso - Sintetizador en Banco De Arena
Nicolás Demczylo - Mezcla y masterización
Daniel Turcatti - Ilustración
Francisco Cunha - Dirección de Arte
MGMT: Morena Velazquez
Asistente de producción: Florencia Russi
Distribuye: INGA
La presentaciones oficiales de “La Perla Perdida” serán:
En CABA: Sábado 22 de agosto en Strummer Bar
En Montevideo: viernes 11 y sábado 12 de setiembre en La Cretina