El 28 de enero, Donald Trump presentó en Washington el llamado ‘acuerdo del siglo’ para la solución del conflicto palestino-israelí.
El plan prevé el reconocimiento mutuo de los Estados de Israel y Palestina, con una capital «indivisible» de Israel en Jerusalén, mientras que Palestina tendrá su capital no en todo Jerusalén Este, como aspira, sino «en la sección de Jerusalén Oriental localizada en áreas al este y al norte de la actual barrera de seguridad, incluyendo Kafr Aqab, la parte oriental de Shuafat y Abu Dis, y que podría llamarse Al Quds u otro nombre determinado por el Estado de Palestina».
No obstante, la iniciativa exige que antes de ser reconocida como un Estado, Palestina implemente una serie de reformas políticas, sociales y económicas.
Palestina ya expresó su rechazo al proyecto estadounidense que, según el líder palestino Abás, acabará en «el basurero de la historia». (Sputnik)