En 2014 Gerardo Tagliaferro la entrevistó para Montevideo Portal en su segmento Las 40. «Sos una de las dos mujeres que aparece en una célebre foto de la salida de la cárcel, con el puño en alto, saludando a la multitud, en marzo de 1985», le comentó. «Sí, soy yo. Cuando ven esa foto me preguntan siempre qué estoy diciendo. Y lo que estoy diciendo es «gracias pueblo». Recuerdo perfectamente ese día, los milicos decían «no saquen los brazos porque se los van a arrancar». Salimos en la camioneta desde el subsuelo de Cárcel Central, por la rampa que da a San José y justamente, yo abrí rápidamente la ventanilla y saqué la mano… casi me arrancan el brazo, efectivamente, me quedó lleno de hematomas. Pero bueno, era muy lindo porque fue la gente la que me hizo eso, no fueron los milicos (se ríe)», relató Itté.
Itté trabajaba en la radio de Bella Unión, de Jorge Battle, y allí conoció a Sendic. En ese momento, ella era políticamente «Nada. Simplemente vivía como Raúl describió en un poema: «Sumido en un tiempo de suave cadencia, de un ‘no pasa nada’, de un amor sin trascendencia, tuve la vaga conciencia de existir y no ser nada». No era nada, pero tuve el presentimiento de que Raúl iba a cambiar mi vida», le contó Itté a Tagliaferro.
«¿En qué crees que se equivocaron ustedes, los tupamaros?», disparó Tagliaferro. «Es difícil… creo que hay que remitirse al contexto histórico y cómo fue todo. Hoy, después de todo lo que pasó, podés decir «nos equivocamos en esto y esto», pero en aquel momento era otra la realidad. Ahí nos jugábamos, y éramos todos muy jóvenes, mucha juventud, mucho idealismo. ¿Sabés lo que me da más dolor? Todos los compañeros que quedaron en el camino. No solamente los años de presos, las torturas, las vejaciones, para lo que no encuentro consuelo es pensar en los compañeros que quedaron en el camino. Además, tan jóvenes. Eso me duele mucho», se sinceró Itté.