Charron, que coordina la campaña "Fin a los plásticos", advirtió que aún hay un desconocimiento respecto de las amenazas que tiene su uso para la salud. "Hasta hace un par de años, pensábamos que era más un problema marino. Ahora nos estamos dando cuenta de que se trata directamente de la salud humana", explicó.
La "adicción al plástico" que define Charron llega hasta tal punto que cada persona se come aproximadamente la magnitud de "una tarjeta de crédito de plástico" cada año. Algunos efectos están empezando a manifestarse en el sistema hormonal y disruptores endocrinos, capaces de provocar infertilidad, entre otros, explica el activista.
En medio de la transición energética y el cambio a energías renovables, la industria de los combustibles fósiles no sabe qué hacer y, por ello, tiene en el punto de mira a los plásticos. En la actualidad, el plástico comprende el 14 por ciento de la producción petroquímica, pero Charron pronostica que en diez años este porcentaje se elevará al 20 por ciento.
"A medida que pasamos a las energías renovables y nos alejamos del petróleo y el gas en la energía, vamos a encontrar diferentes maneras de utilizar ese petróleo. Y los plásticos serán un problema cada vez mayor", pronostica Charron. El activista cree que la contaminación por plásticos será la "nueva" generación de gases de efecto invernadero, porque su producción se va a duplicar en los próximos veinte años.
El aumento de producción provocará que, en peso, haya más plástico que peces en el mar en 2050, de acuerdo con un informe de la Fundación Ellen MacArthur, una organización internacional dedicada a eliminar los residuos, así como la contaminación en general, y regenerar la naturaleza.
Vía Página/12.