La frase que más se lee por parte de los expertos al respecto del juicio Depp-Heard es “abuso mutuo o reactivo”.
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En el juicio ambos declaran haber sufrido abusos.
Juicio Johnny Depp-Amber Heard: 4 aspectos clave
El pasado 11 de abril se inició un juicio en el que Johnny Depp denunciaba a su exmujer, Amber Heard, por difamación a raíz de un artículo del Washington Post. En él, Heard se definía como “una figura pública que representa el abuso doméstico”. Esto afectó a la imagen del actor y a la pérdida gradual de importantes papeles; en especial en la industria Disney.
Johnny Depp pidió 50 millones de dólares a su exmujer, alegando que las acusaciones eran falsas. Y no solo eso: en realidad -insiste-, quién fue víctima de maltrato doméstico fue él. Más tarde, la actriz respondió con una contrademanda de 100 millones, alegando lo mismo. Ambos declaran haber sufrido abusos por parte del otro y los dos están viendo sus carreras seriamente afectadas.
Más allá de los daños y perjuicios de los que se acusan mutuamente en esa corte de Fairfax, en Virginia, Estados Unidos, hay otro hecho no menos llamativo. Estamos viendo en vivo y en directo un ejemplo más de una relación de pareja altamente dañina y tóxica. Esa que lleva a la irremediable destrucción de dos personas de manera diaria y pública.
1. La búsqueda constante de teorías para explicar comportamientos
Relaciones volátiles, variabilidad emocional, comportamiento impulsivo, identidad inestable y carácter autodestructivo. A lo largo de la vida artística de Johnny Depp se ha intentado definir su personalidad de muchas maneras. En el juicio, ha quedado de manifiesto su evidente problema con el alcohol, los opiáceos, la marihuana, etc. Hasta el punto de hablarse de un trastorno crónico por abuso de sustancias. También de déficit de atención, depresión, infancia traumática, etc.
En el caso de Amber Heard se aventuran otras etiquetas diagnósticas, como trastorno límite de la personalidad (TLP) o trastorno narcisista de la personalidad. No lo decimos nosotros, lo señalan psicólogos como el doctor Adrián Salama, que diariamente analiza en su canal de Youtube el juicio para dar al público sus propias conclusiones.
Tal vez, muchos de los profesionales que realizan este tipo de evaluaciones han olvidado la regla Goldwater de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría. No se pueden hacer diagnósticos sin haber evaluado personalmente a una persona.
El juicio revela una necesidad persistente por parte del público por comprender qué trastornos mentales pueden estar sufriendo los protagonistas.
2. No podemos aceptar que alguien a quien admiramos se comporte de un modo reprobable
El juicio Johnny Depp-Amber Heard también ha puesto en evidencia otra realidad psicológica muy común: la negación y la disonancia cognitiva.
Nos cuesta asumir que un actor o actriz que admiramos tenga una conducta reprobable. Ejemplo de ello es el propio Johnny Depp. Pocas estrellas son tan queridas por el gran público y pocos pueden asumir que haya podido tener un comportamiento violento.
Lo mismo sucede con Amber Heard, también ella cuenta con respaldo público de determinados sectores, los cuales niegan desde supuestos fines manipulativos por su parte, hasta actos agresivos hacia su exmarido. Este litigio, ya desde sus inicios, marcó posiciones muy rotundas guiadas, casi en exclusiva, por la admiración hacia sus protagonistas.
3. Todos parecen ver certezas concluyentes
Hay casos de violencia doméstica que son claros, otros marcan líneas muy difusas y caóticas. El juicio Johnny Depp-Amber Heard es un ejemplo de una relación que combina multitud de variables, desde abuso de sustancias, arrebatos emocionales, violencia psicológica y también física.
Se han visto actos reprobables por parte de ambas partes, hasta el punto de hablar de abuso mutuo o reactivo. Sin embargo, en ese juicio paralelo que se realiza en redes sociales, todos parecen apreciar realidades concluyentes sobre quién es víctima y quien perpetrador.
4. El juicio Johnny Depp-Amber Heard y la búsqueda de la justicia
Si hay algo que vemos a diario en nuestros muros de Twitter, Facebook o Instagram es el deseo de que alguien sea castigado. Están los que esperan que Johnny Depp recupere su prestigio y los que desean que se demuestre que es un maltratador. Por otro lado, también destacan los que anhelan que Heard gane el juicio y los que sueñan con que su carrera vaya a pique. No hay términos medios.
Puede que ambos sean víctimas y los estemos hiriendo mucho más. O puede que ambos sean perpetradores y les estemos dando más fama de la que merecen. También puede ser que sí exista un claro agresor, y estemos descuidando a la auténtica víctima…
Sea como sea, el gran público aguarda que se haga justicia y que gane esa figura a quien se admira; nada más. Esto mismo es lo que nos recuerda una investigación de la Universidad de Brigham, en la que se incide en el poder de las redes sociales para llevar a cabo juicios propios y debates públicos que no escatiman en críticas, memes y difamaciones.
Esperemos que la justicia real actúe bien y la furia mediática se apacigüe, permitiendo que ambos protagonistas recuperen la estabilidad en sus vidas.