La pareja aceptó la propuesta, cocinó el pollo y lo compartió antes de finalizar el divorcio. Según los reportes, Tu y Yang decidieron seguir siendo financieramente independientes, pero mantener una relación de apoyo mutuo y amistad básica. El juez subrayó que, al dividir activos avícolas, no basta con contarlos; hay que considerar los costos de alimentación y los ciclos de crecimiento, lo que hace la negociación más compleja de lo que parece.
Viral
La historia, que se ha viralizado en redes sociales chinas, ha generado comentarios humorísticos y reflexivos. “El juez ofreció una solución justa, pero el pollo es la verdadera víctima”, señaló un internauta, mientras otro bromeó: “Tal vez después de compartir la sopa de pollo, la pareja reconsideró su divorcio”.
El caso también refleja un contexto más amplio, la tasa de divorcios en China ha ido en aumento, alcanzando más de 3,6 millones de parejas en 2023. La legislación china establece que la propiedad adquirida durante el matrimonio se considera conjunta, garantizando a ambas partes un derecho equitativo sobre los bienes.